abril 16, 2024

Brasil está sofocando una 'crisis de joyería' con los sauditas y quiere invertir

Brasil está sofocando una 'crisis de joyería' con los sauditas y quiere invertir

El año pasado, las revelaciones de varios obsequios dados a Bolsonaro por las autoridades sauditas –y los intentos de venderlos– generaron preocupación a nivel local y en la región. Después de acostumbrarse a distribuir regalos a los jefes de Estado y de Gobierno, los sauditas se encontraron en problemas cuando descubrieron que había un intento de traer mercancías a Brasil ilegalmente, sin anunciarlas. Las joyas acabaron siendo incautadas por la Hacienda Federal en el aeropuerto de Guarulhos.

Fuentes en Riad confirman UOL Que existe un «malentendido» por parte de los miembros del régimen del príncipe Mohammed bin Salman.

En los primeros meses del gobierno de Lula, manchado por este caso y las acusaciones de graves violaciones de derechos humanos, Brasilia dudó en establecer contactos más directos con los sauditas. El presidente brasileño incluso canceló su cena con el príncipe en París, unas horas antes del evento, en junio. El argumento oficial en ese momento por parte del Palacio do Planalto fue que la agenda del presidente estaba sobrecargada.

Por lo tanto, el enfoque fue por etapas. A mediados de 2023, los saudíes se dirigieron a Brasil con una delegación encabezada por un ministro y empresarios. En esta ocasión estuvieron con el vicepresidente Geraldo Alckmin, quien le devolvió un regalo que había recibido de los sauditas.

Las autoridades de Riad entendieron que en ese momento el gobierno brasileño no podía tomar más medidas.

El acercamiento se vio reforzado por una visita del presidente Lula al país a finales de 2023. Y con ella llegó la neutralización total de la situación de la joyería. El camino estaba abierto para retomar la agenda de inversiones.

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En los primeros meses del gobierno de Jair Bolsonaro, las autoridades de Brasilia anunciaron pomposamente la intención de los sauditas de invertir 10 mil millones de dólares en Brasil durante diez años. Pero el equipo bolsoniano presentó propuestas que no satisfacían los intereses sauditas. Los brasileños insistieron en atraer inversiones en el campo de las infraestructuras, lo que no era una prioridad para Riad.