Recuento de daños

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En la elección, Enrique Peña ganó con sus aliados la mayoría en la Cámara de Diputados y, con el anuncio de nuevos yacimientos petroleros, la administración federal puede ganar tiempo para mejorar la imagen y confianza, y avanzar en la gobernabilidad.

Este triunfo electoral, tan cuestionado por el papel que jugó el Partido Verde, seguramente da aliento al equipo presidencial para insistir que todo va bien y que el gobierno opera como un reloj, luego de las diferentes crisis del grupo mexiquense.

En este escenario, hay quienes advierten que no hubo voto de castigo y que en realidad el enojo empresarial por la Reforma Fiscal no dio malos resultados; pero es negarse a ver que la debacle electoral de estados como Nuevo León y Jalisco tuvieron esa motivación: la demostración de la fuerza del capital para decidir contra los políticos y sus partidos.

El otro mensaje es que los números económicos mejoran, que crecen las ventas en el mercado interno y las de autos y, al mismo tiempo, se redujeron las tarifas de celulares y energía eléctrica, como si todo el país pudiera acceder a estos estímulos. En todo caso, benefician a sectores de clase media y alta, pero no a 54 millones de pobres. Es el vaso medio lleno. En fin, que todo está bien, aunque el peso se haya depreciado en 21% en estos 6 meses, pero que no es señal de la economía nacional se desmorona.

A partir de los destapes con aspiraciones presidenciales de Margarita Zavala y AMLO, se adelantó el proceso sucesorio y eso debe inquietar al gobierno federal, pues reduce el margen de maniobra y el tiempo del poder presidencial. En este sentido, Peña Nieto dijo que los destapes no complican a su gobierno y aseguró que él está centrado en cumplir los objetivos que se planteó. No es fácil gobernar con una campaña presidencial a la mitad del camino. Pero se adelantan vísperas.

VICENTE GUTIÉRREZ