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Mas si osare un extraño enemigo

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Al iniciar cualquier emprendimiento, los principales factores en los que nos enfocamos tienen que ver con la interacción de nuestro producto o servicio con el mercado. Es decir, la principal preocupación de todo emprendedor se refiere al costo de lo que ofrece, si el mercado estará interesado en adquirirlo y si los consumidores estarán dispuestos a pagar un precio que permita la subsistencia del negocio y la generación de las utilidades deseadas.

Si bien las consideraciones anteriores son de suma importancia al momento de ingresar al mercado, la balanza de oferta y demanda suele equilibrarse de una forma muy rápida y dinámica al poco tiempo de la puesta en marcha, lo que permite empezar a contemplar los elementos que nos ayudarán a que nuestro negocio prevalezca en el mediano y largo plazo. Para esto, existe el análisis de las cinco fuerzas desarrollado por Michael Porter, mismo que cubre muchos de los elementos más importantes que se deben considerar sobre la competencia, asumiendo siempre que la misma se lleve a cabo de una forma legal y razonable.

Primero, y más evidente, es necesario considerar la posibilidad de que ingresen nuevos actores al mercado, es decir, competidores cuyo ofrecimiento sea similar o equivalente al nuestro. Tomar esto en cuenta, nos ayudara a desarrollar distingos competitivos (difíciles de imitar) que nos den cierto grado de blindaje contra cualquiera que pretenda pelear por nuestra cuota de mercado.

Segundo, es importante estudiar el poder de negociación de los clientes. Entendido en cierta medida como la elasticidad de la demanda, este punto nos permitirá entender qué tan vulnerables somos a las presiones que los consumidores puedan ejercer sobre nuestro precio de salida, lo que, inevitablemente, podría modificar nuestra posición frente a la competencia. Tercero, en el contexto del backend, debemos considerar la capacidad de negociación de los proveedores. De forma similar a la negociación de los clientes, debemos estudiar el nivel de dependencia que tenemos de nuestros proveedores actuales, y qué medida pueden afectar nuestro negocio los cambios en los precios, los medios de suministro, los plazos de entrega, y otras variables que puedan, de forma directa o indirecta, generar una ventaja o una desventaja ante la competencia.

Similar al punto uno, la cuarta consideración es la amenaza de productos sustitutos. Sobre esto, debemos preguntarnos con sinceridad, qué tan “reemplazable” es nuestro producto o servicio. Sucede en muchas ocasiones que el emprendedor tiene un vínculo emocional muy profundo con su emprendimiento, y esto lo lleva a pensar que es el único o el mejor en su rubro, pero hay que recordar que los mercados son la tierra prometida para todos los emprendedores, por lo que siempre hay alguien buscando una forma de mejorar o sustituir nuestra oferta para arrebatarnos parte de nuestra cuota de mercado. De nuevo, la clave aquí es desarrollar distingos que ofrezcan una protección contra estas amenazas potenciales.

Por último, se debe conocer el grado de rivalidad entre las compañías existentes que participen de nuestro mercado. Poder visualizar la agresividad con la que un competidor podría presionar el mercado, puede ayudarnos a estar preparados para ocasiones en las que, movidos por la rivalidad, los competidores toman medidas descabelladas, violentas o simplemente destructivas con el único fin de desestabilizar el mercado y tomar a los potenciales clientes de una forma atípica o inusual. ¡Suerte!

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