mayo 27, 2024

El edulcorante no adelgaza: ¿Por qué tragar algo tan malo?  – 16/05/2023 – Amplia cocina

El edulcorante no adelgaza: ¿Por qué tragar algo tan malo? – 16/05/2023 – Amplia cocina

A estas alturas, ya deberías saber que la Organización Mundial de la Salud ha comenzado a prohibir el uso de edulcorantes (aspartamo, stevia, sucralosa, todos) para controlar el peso. No hay evidencia de que contribuyan a la pérdida de peso.

La pregunta sigue siendo: ¿Por qué la gente todavía recurre a estas sustancias como sustituto del azúcar?

Se podría argumentar que la investigación que guió la guía de la OMS no es definitiva. Sí, los estudios han condenado y rehabilitado muchos alimentos, desde los huevos hasta la carne de cerdo y el azúcar.

Pero hay una diferencia fundamental con los edulcorantes artificiales: no son un alimento. No tienen valor nutricional.

Si no hay evidencia de que su consumo conduzca a la pérdida de peso (y peor aún, hay indicios de que es perjudicial para la salud), entonces no tiene sentido insistir en un edulcorante. Si no tienes diabetes, que quede claro.

Desde un punto de vista gastronómico, estas sustancias estropean cualquier receta. El desafío para los chefs al hacer postres con sustitutos del azúcar es enmascarar el sabor nocivo de los edulcorantes.

No es fácil deshacerse de los malos hábitos, eso lo sé muy bien.

La pregunta del primer párrafo se responde en parte por la enorme cantidad que la industria de los refrescos está invirtiendo en la publicidad de sus bebidas «dietéticas», «light», «cero» y «sin azúcar».

Estos cultos surgieron en el siglo pasado, cuando los refrescos resultaron ser bombas para las cosas malas: son adictivos, no hacen ningún bien y hacen ingerir dosis absurdas de azúcar y sodio.

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Para liberar su negocio, los fabricantes le echaron la culpa de toda la factura del azúcar. Y han invertido montañas de dinero en el desarrollo de refrescos endulzados artificialmente. El primero fue desagradable, pero fue un éxito, impulsado por la publicidad masiva.

Las bebidas sin azúcar son cada vez más apetecibles, y ya hay toda una generación de personas que se han criado desde la infancia con refrescos dietéticos. Personas que piensan que está bien beber litros al día. Quien está acostumbrado al mal sabor del edulcorante.

Es difícil cambiar eso.

Es aún más difícil adoptar medidas públicas efectivas para reducir el consumo de edulcorantes, con la industria de refrescos jugando agresivamente en el otro lado.


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