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Conflictos de autoridad

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Casi todos los conflictos familiares, por muy diversos que sean, obedecen a la falta de límites y jerarquías claras. Es importante que no dejarlos pasar y resolverlos

Un problema en la familia es consecuencia de un cambio que amenaza con alterar su equilibrio, el cual se basa en la jerarquía depositada en los padres, es decir en el respeto de los hijos a su autoridad.

Cuando los progenitores que no ejercer sus responsabilidades, siendo muy permisivos o excesivamente rigurosos (siempre los extremos son malos), impiden un desarrollo natural e integral del niño, que puede suprimir necesidades y expresiones (depresión) o revelarse y explotar (cólera).

Por esto, ten en cuenta los siguientes consejos y atiende los conflictos que surjan:

LÍMITES

*La familia debe tener límites claros y expectativas comunes, determinadas por los papás.

*Entre los temas que deben quedar claros: fidelidad, tiempo con amigos y relación con la familia paterna y materna.

*Los padres deben aliarse para defender las normas que imponen a los hijos.

*Esas normas son determinadas por los padres en privados, no ante los hijos y muchos menos contradecirse.

*Los abuelos no pueden, tampoco, minimizar la autoridad de los padres o contradecir sus órdenes, sólo por concentir a los nietos.

ADVERTENCIAS

*A veces los hijos pueden presentar síntomas causados por problemas no resueltos entre los padres.

*Los hijos que han sido árbitros en las peleas de sus padres, empiezan a pelearse con sus hermanos.

*Otro ejemplo es cuando los niños son utilizados como objeto de disputa o los padres proyectan sus frustraciones.

*La lucha de poder entre los padres, como en los casos de separación, altera por completo la visión del niño sobre el mundo.

*Nunca se debe ver al niño como generador del conflictos, que se da por ejemplo en casos de hijos no deseados o de padres adolescentes.

*Un hijo no puede ser utilizado para mantener la unión de pareja, pues no es una responsabilidad del menor.

*Tampoco para ‘saldar cuentas’ afectivas; es decir, parejas que tienen hijos sólo para ‘no cometer los errores’ que sus padres tuvieron con ellos.

*Todo ello lleva a flexibilizar límites y reglas; los roles se confunden; las expectativas y las prohibiciones se relajan

*Así las metas y los valores pierden importancia; los conflictos irresueltos reviven, apareciendo la culpa y la tensión.

LO MÁS SANO

*En una relación equilibrada entre padres e hijos, el niño desarrolla sus intereses y actividades.

*Se identificará poco a poco con sus progenitores, dominando tareas adecuadas para su edad y ganando así autonomía.

*Los padres le dejan asumir responsabilidades, siempre bajo su supervisión y acordes a sus capacidades.

*De esta manera preparan al hijo para el papel que asumirá en el futuro.

*Recuerde que unos padres buenos son los que ayudan a crecer y a volverse independientes (con base en la libertad y responsabilidad).

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