domingo, 18 noviembre, 2018
Hasta la Cocina Opinión

LA CIENCIA APRENDIDA COMO JUEGO

Me encanta una descripción que recientemente leí sobre la concepción que tiene un niño de cinco años, sobre las sombras, sí las que reflejan una figura y que muchas veces han motivado la clásica pregunta infantil hacia los mayores. Decía el chiquillo que una sombra es “cuando está fuerte el sol y estás parado y su sombra se mueve como tú”. Y seguía: “Cuando la sombra se tapa, es porque se va a un árbol y ya no se ve… Para hacer una sombra necesitas mucho sol para ver el reflejo”. La sombra “es como el espejo, pero aquí necesitas mucho sol para hacer la sombra”.
Las expresiones de los niños sobre las nociones de ciencia o sus concepciones científicas han motivado investigaciones y una gran cantidad de trabajos que se han venido realizando en los últimos tiempos porque se están buscando mejores maneras para que los niños desde muy pequeños, puedan acercarse y comprender que la ciencia es materia que está a su alcance.
Se trata de estudios e investigaciones a través de las que se pretende conocer qué tan factible es que los niños se acerquen a la ciencia de manera lúdica, y así puedan relacionarse directamente con los fenómenos científicos que los circundan y de esta manera irlos llevando a la comprensión de una materia que así puede resultarles más interesante y facilitarles su estudio en el futuro.
Esto ha motivado que en Morelos, por ejemplo, el sector oficial que durante esta administración ha cuidado con especial empeño la cuestión educativa, pusiera mayor empeño en el sector dedicado a la ciencia y tecnología, que se dio a realizar eventos capaces de llamar la atención de los niños, disponiéndolos a observar la ciencia a través de lo cotidiano, de lo común que tienen a su alrededor y que en sí reviste una manera de prolongar su conocimiento y familiarizarse con la ciencia.
De ahí que se observe que ha ido en aumento el interés de los chiquillos en los cursos de verano organizados por los órganos e instituciones científicas, como el Museo de Ciencias de Morelos, que ha organizado cursos de verano y que para este verano logró un registró histórico de 277 infantes que disfrutarán de más de 400 actividades durante las tres semanas de duración del curso.
Luz del Carmen Colmenero Rolón, directora del Centro Morelense de Comunicación de la Ciencia, detalló que este Tercer Encuentro Infantil y Juvenil de Ciencia y Tecnología, o curso de verano como se conoce coloquialmente, es uno de los programas que ha impulsado el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos para despertar el interés por las ciencias desde edades tempranas.
La funcionaria sabe y con razón que este espacio resulta ser una oportunidad única para fomentar la creatividad de niños y niñas, así como para potenciar la curiosidad y la imaginación a través del juego y la experimentación. Y realmente el curso se suma al programa integral de apropiación de la ciencia que realiza el Gobierno del Estado de Morelos para posicionar temas científico-tecnológicos con la sociedad con proyectos como el Tráiler de la Ciencia, Fábrica de Inventos y la revista de divulgación Hypatia, entre otros”, mencionó.
Por cierto que según manifestí Colmenero Rolón esta es la segunda ocasión que el curso de verano se realiza con recursos obtenidos de multas electorales, mismos que canaliza el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC) al CCyTEM para su ejecución en proyectos de impacto social. Dinero muy bien empleado, por cierto.

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