Hasta la Cocina 11-08-17

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ENTRÁNDOLE AL JUEGO

No podría decirse que empiezan, porque empezaron desde hace un buen rato, pero están a punto de oficializarse esos movimientos que  no tienen nada de extraño porque suelen sucederse cada trienio y cada sexenio.

Por supuesto me refiero a todo ese movimiento políticos que en términos coloquiales se les llama grilla y que es como un juego de las sillas en las que a veces hay que moverse y en otras quedarse estáticos así sea sólo para no salir borroso en la foto, o lo que es peor, no salir en la foto.

A la ciudadanía que no está implicada en el asunto, le importa muy poco lo que hagan a dejen de hacer los políticos y los seudo políticos, porque ya sabemos que estos últimos son los que más inquietos andan.

La ciudadanía está demasiado ocupada en lo suyo, que es trabajar para proveerse lo necesario para su sustento. Sin embargo no falta quien esté enterado de las jugadas que dan pie a los rumores que hoy día pueden difundirse en las redes que se han convertido en los chismógrafos que muchos pretenden convertir en la neta del planeta.

En el mundo político todo gira en torno a los movimientos que hacen los personajes que creen tener las cartas necesarias para jugársela desde los puestos principales que obviamente en el caso local es la gubernatura y de ahí a las senadurías, las diputaciones federales y el Congreso, las alcaldías y todo lo demás que pende de elecciones y por tanto de jugarse una carrera de obstáculos que puede o no llevar al puesto deseado. Esas son posiciones clave para las que los partidos ponen mucho en juego pues de una buena selección del candidato dependerá que ese partido se entronice o se queden fuera de la jugada. Y esa selección es la que tiene inquietos a los suspirantes en la jugada.

Un juego en el que puede darse de todo, desde sacarse trapitos—que en los tiempos del internet, son videos que se suben a las redes— entre enemigos, hasta la jugarreta esa de las amenazas veladas o desveladísimas de cambiarse a otro partido de no llegar a obtener lo que creen merecerse.

El deporte más socorrido en estos tiempos es columpiarse, volverse chapulines, o lo que es lo mismo, ver a los personajes que creen  tener los méritos para ser candidatos, brincoteando de uno a otro partido. Todo con tal de no quedar sin hueso lo que equivale a fuera del prespuesto.

En fin, creo que esta columna de hoy juega con los lugares comunes. Quizá el causante sea el mal tiempo debido a Franklin. Si bien debo decir que en parte me inspiró Rosalina Mazari, la diputada tricolor que anda en pláticas para encontrar acomodo en Morena. ¿Le habrán dicho que el PRI ya tiene cubiertos todos los puestos, o será que no le tiene fe al partido?