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NUEVA COFRADÍA EN EL PAN MORELOS

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Ya hay “Hermandad Sagrada” en el Partido Acción Nacional (PAN) de Morelos. Los miembros de la nueva cofradía desplazaron a la “Sagrada Familia”, cuyos principales exponentes se encuentran en la ignominia. Ya no son actores en el momento actual.

Resulta que el presidente del Comité Ejecutivo Estatal, Juan Carlos Martínez Terrazas, se puso bastante listo y promovió a sus hermanos para colocarlos en sendas posiciones política, con miras hacia el futuro.

Su hermano Adrián Martínez Terrazas ya es candidato a diputado federal blanquiazul por la vía plurinominal, aunque en la séptima posición. Difícilmente entrará, pero podría surgir un milagro en torno a él dependiendo de la votación que el PAN obtenga el próximo primero de julio.

Quien sí repetirá como legislador federal panista es el ex gobernador Marco Antonio Adame Castillo, quien quedó en el tercer sitio del listado nacional. Ya estuvo en la Cámara de Diputados en la LVII Legislatura (1997-2000) y en la LVIII y LIX (de 2000 a 2006) fue senador de la República.

Otro brother de Juan Carlos, de nombre Daniel Martínez Terrazas, será candidato a primer regidor en la fórmula de Javier Bolaños Aguilar, aspirante a presidente municipal de Cuernavaca. Danielito aseguró chamba a partir del primero de enero de 2019 y hasta el último de diciembre de 2021. Se embolsará alrededor de 72 mil pesos mensuales, amén de los negocios turbios que podrá realizar al amparo del gobierno municipal.

DEGRADACIÓN POLÍTICA

Hace varias semanas vino a Cuernavaca Luis Carlos Ugalde, ex presidente del Instituto Federal Electoral (antecesor del INE), quien fue entrevistado sobre la incursión de determinados personajes en la política, verbigracia Cuauhtémoc Blanco, todavía alcalde de Cuernavaca. Lacónicamente, opinó que es el resultado de la degradación de la política.

Y yo añadiría que, entre otras cosas, tal descomposición también es el resultado de abusos como el que cometió Juan Carlos Martínez Terrazas, en una evidente demostración de nepotismo. Aunque la figura no aplica en este caso, sí se inserta en la ilegitimidad.

Y en más con respecto a la degradación política aludida por Ugalde (en otra ocasión analizaré otras causas), transcribiré a continuación la excelente columna de Alejandro Sánchez publicada ayer en El Heraldo de México bajo el título “Morelos, el caso atípico de la política”. Tiene mucha, muchísima razón y alude, ya que mencioné a Marco Adame Castillo, a su hijo, el ex diputado federal Juan Pablo Adame Alemán.

Chequen ustedes y saquen su mejor conclusión:

“Para las elecciones de julio, artistas y deportistas desempleados se colaron en las listas de candidatos en el estado, caso extraño en la política”.

“¿Qué pasa en Morelos? Estos son los personajes que van por el poder: Ariel López Padilla, actor, es candidato al gobierno por el PT; Cuauhtémoc Blanco, ex futbolista, es candidato al gobierno por Morena; María Elena Saldaña, La Güereja, comediante, es candidata a diputada federal por el Panal; Ernesto D´Alessio, cantante y actor, es candidato para diputado por el PES”.

“¿Qué explica que estos famosos, que nunca se vieron en política –ellos mismos lo han dicho–, hoy busquen el poder?”.

“En primer lugar: que la tv está en la peor crisis desde el 19 de agosto del 46, cuando se dio la primera transmisión en blanco y negro a partir del baño de la casa número 74 de Havre, colonia Juárez, donde estaba la casa del ingeniero Guillermo González Camarena. Frente al ascenso del internet, las empresas de tv han cerrado sus departamentos de producción de novelas o barras cómicas y queda poco trabajo para la farándula”.

“En segundo lugar: que los partidos políticos en el mundo padecen un desgaste y descrédito que los coloca en una situación muy complicada. En México las extrañas y atípicas coaliciones como el PAN-PRD o Morena–PES se activaron para salvaguardar su existencia e ir por los puestos de elección. Morelos, sin embargo, es un caso muy particular”.

“Cuernavaca-Morelos ha llamado mi atención desde hace meses y le he dedicado ya algunas menciones en este espacio. Pero en pláticas recientes con personajes del estado, de diferentes disciplinas, obtuve nuevos hallazgos a partir de ‘focus group’ y encuestas levantadas”.

“El panista Juan Pablo Adame me mostró algunos resultados de su encuesta que ayudan a entender quiénes son los morelenses en estos momentos. Los cuernavacenses, por ejemplo, no se sienten identificados con nada. Ni algo así como la carne asada en Sonora. Sólo en una parte del oriente de Morelos sienten orgullo por el revolucionario Emiliano Zapata”.

“Además, han experimentado un desprendimiento partidista con facilidad. En ningún estado del centro como en Morelos de 2000 a la fecha han gobernado PAN, PRI y PRD. En Puebla PRI y PAN, en Michoacán PRI y PRD, en CDMX sólo el PRD y en Edomex sólo el PRI, es decir que ninguno de sus vecinos ha tenido una triple alternancia, por lo mismo, hay personajes que han pasado por tres partidos o más”.

“Es verdad que no sólo en Morelos se dan estas candidaturas extrañas. Lo mismo ocurre en la capital con Sergio Meyer o Manuel Negrete, para alcalde de Coyoacán, o el ex portero Adolfo Ríos, el actor Eduardo Capetillo, Rocío Banquells, Susana Harp, Lili Téllez o el papá del piloto Checo Pérez. Muchos de ellos fueron considerados en encuestas. Algunos, como Harp, se enojaron por no ser informados antes, pero sucumbieron a la candidatura”.

Hasta aquí el excelente entrego periodístico de Alejandro Sánchez.

Duelen sus palabras que hacen referencia a la falta de identidad en Cuernavaca, la cual muy pocos avecindados conocen. Solo cuernavacenses viejos (entre ellos quien esto escribe) pudiesen tenerla, frente a la inmensa mayoría de la población, que es cosmopolita, proveniente de muchas partes de la República. Este fenómeno, que modificó dramáticamente el arraigo de antaño, comenzó a raíz del terremoto de 1982.

Además, el individualismo, la inseguridad y la feroz competencia por los recursos (de por sí exiguos) agravaron el problema.

Sume usted el canibalismo, las traiciones y la falta de solidaridad entre quienes integran la clasecita política de Morelos, factores que permiten el arribo de oportunistas a la manera de Cuauhtémoc Blanco, al igual que la ausencia de contrapesos a los propios políticos, por ejemplo, una clase empresarial fuerte, similar de la de Nuevo León, Jalisco y el Estado de México.

Tiene razón el experto cuando alude las alternancias del poder, de 2000 a la fecha. Como principales actores de la prostitución política se encuentran los tránsfugas y los “chapulines” que brincan de un partido a otro en el afán de mantenerse pegados a la ubre institucional.

No tienen valores ni convicciones ideológicas, ni les importa la defraudación electoral, amén de que siempre dejan embarrada su indignidad en el suelo. Son capaces de arrastrarse cual viles gusanos ante los advenedizos. Y ahí vienen de nuevo.

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