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Vera y Urquiza: La diferencia

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Entre Alejandro Vera Jiménez y Gustavo Urquiza Beltrán, su relevo en la Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), hay una diferencia abismal.

A continuación, describiré algunos factores que se le pueden achacar al ahora ex rector, comenzando con su gran indiferencia ante la crítica dirigida hacia él por determinados comunicadores morelenses, a quienes prefirió atacar y amenazar.

Mantuvo la soberbia como premisa y actuó envalentonado por quienes lo acompañaron durante los más de cinco años pasados en el saqueo al erario de la Universidad, lo cual tiene a Vera en graves aprietos ante la justicia penal.

Todos fueron cómplices y se encerraron en la burbuja de poder omnímodo colocada en el séptimo piso de la Torre de Rectoría, olvidando que algún día serían arrojados de ahí, como ya sucedió.

En diferentes tiempos, Vera asumió la conducta de un desquiciado porro preparatoriano.

Así lo vimos cuando saltó la valla de seguridad colocada alrededor del Palacio de Gobierno para exigir audiencia con Graco Ramírez, la cual nunca le fue concedida. Hizo el ridículo. Muchísimas veces marco distancia con el Poder Ejecutivo, de manera estéril y definitivamente aconsejado por sus imbéciles asesores.

Esto agravó el déficit financiero que ahora enfrenta Gustavo Urquiza, aunque déjeme decirle que el principal ingrediente de esa crisis económica fue la corrupción.

Al respecto abundan los testimonios y documentos. Y la mentira dominó la arrogante personalidad del ex pastor evangélico, quien este día, por cierto, podría ser vinculado a proceso penal, junto con su esposa María Elena Ávila Guerrero, por enriquecimiento ilícito.

Hace décadas le escuché decir a Don Lauro Ortega (gobernador de Morelos en el periodo 1982-1988) que “en la vida, como en la política, no hay enemigo pequeño”.

Hoy puedo comentarles, gentiles lectores, que este comunicador buscó infinidad de veces una charla con Alejandro Vera, pero siempre me fue negada.

Lo hice en 2013 y 2014, dando por sentado que no le interesaba. Yo quería conocer su posición frente a varias columnas en que lo aludí, pero fue indiferente.

Es posible que así se lo hayan sugerido sus camorristas cancerberos, acostumbrados al conflicto.

Infortunadamente para Alejandro, esa actitud le generó saldos negativos.

Es así como llegamos a la víspera, cuando mi director general Darío Alvarado y yo nos entrevistamos con Gustavo Urquiza Beltrán, a quien le solicitamos audiencia apenas el viernes de la semana pasada.

Quizás Vera Jiménez sea un científico y académico brillante, lo cual desconozco (sé que no está doctorado en España como lo presume, aunque le doy el beneficio de la duda), pero en esos dos aspectos y en educación se lo lleva el nuevo rector.

Puedo asegurarles que Urquiza nunca perderá la compostura, ni se saltará vallas de seguridad, ni tendrá en su entorno a gente atolondrada.

Hay que darle oportunidad de reconstruir las ruinas de la Rectoría, mientras el gobernador Graco Ramírez le abre puertas en el gobierno federal para conseguir el anhelado rescate financiero de la UAEM… Javier Sicilia hizo alharaca ayer, para llamar la atención frente a lo que se le avecina a Alejandro.

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