Inicio Opinión Punto y Aparte Punto y Aparte 21-09-17

Punto y Aparte 21-09-17

0
0

* APROVECHAR EL MOMENTO

El fuerte sismo ocurrido el martes 19 de septiembre de 2017 en algunos estados (incluido Morelos) nos recordó el devastador terremoto de 1985 acaecido el mismo día y mes, que destruyo gran parte de la Ciudad de México y generó una extraordinaria y espontánea solidaridad social. Hace 32 años la sociedad civil desplazó durante varios días al estado mexicano, sin que el entonces presidente Miguel de la Madrid tuviera capacidad de reaccionar ante tal movilización, la cual partió del amor y el corazón de millones de mexicanos. Solo la intimidante presencia del Ejército en las calles consiguió reubicar y colocar al frente de la problemática al entonces mandatario federal. Así se le reivindicó.

En fechas actuales, luego del temblor que el 7 de septiembre pasado devastó poblaciones de Oaxaca, Tabasco y Chiapas, observamos la inmediata respuesta del gobierno federal, con el presidente Enrique Peña Nieto al frente, a quien se sumaron los secretarios del despacho y funcionarios del gabinete ampliado. El objetivo de la rápida reacción fue evitar lo de 1985, es decir el desplazamiento de la figura presidencial.

Ahí la llevaban Peña Nieto y sus principales colaboradores (con respecto a los preparativos de la reconstrucción en dichas entidades), cuando volvió a temblar este martes. Morelos, Puebla y gran parte de la Ciudad de México resultaron gravemente afectados. Y de inmediato comenzó el respaldo popular por aquí, allá y acullá. En muchísimos casos, la sociedad civil ha continuado al frente de los operativos de rescate.

Sobre el contexto de dolor y muerte hemos visto la solidaridad social desinteresada, pero también expresiones de coraje hacia determinados funcionarios, tal como lo experimentó anteayer Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, al visitar una zona dañada de la capital mexicana. La mera neta, hay oportunistas que solo buscan tomarse la foto. Etcétera, etcétera.

Todo lo antes escrito me hace recordar, además, los Pactos de la Moncloa, promovidos en octubre de 1977 en España por el recién entronizado presidente Adolfo Suárez, a fin de sanear la economía y lograr la actualización jurídica y política de la nación. Participaron en esos pactos todos los partidos políticos, agrupaciones empresariales y centrales obreras, comprometiéndose a encauzar la transición al sistema democrático y adoptar una política económica que contuviera la inflación que alcanzaba el 26 mil 390 por ciento.

Creo que el escenario de crisis propiciado por los movimientos telúricos debería motivar al Instituto Nacional Electoral (INE), sin ir más allá de sus facultades constitucionales, para promover nuestros Pactos por México, donde propios y extraños se comprometieran a una transición fundamentada en el respeto, el derecho, la solidaridad y la altura de miras, buscando soluciones a problemas políticos, económicos, jurídicos y de seguridad pública, entre otros temas. Encauzar un plan mínimo de gobierno entre todas las fuerzas políticas y económicas. ¿Es mucho pedir?

------------------------------------------------------ ---------------------------------------
Loading...
------------------------------------------------------ ---------------------------------------