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Punto y Aparte 05-09-17

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UN RECTOR FRENÉTICO

Varias veces hemos visto al rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, actuando como porro universitario. No citaré todas, pero recordaré lo ocurrido el 29 de agosto de 2016, cuando, emulando a un toro embravecido, saltó la valla de seguridad colocada en Palacio de Gobierno y se dirigió a la puerta principal exigiendo audiencia con el gobernador Graco Ramírez.

Ningún funcionario de primer nivel salió a atenderlo, pero sí lo hizo Jorge Meade González, entonces subsecretario de Asesoría y Gestión Social en la Secretaría de Gobierno, quien bateó al frenético rector universitario. Si recuerdan ustedes, en aquel suceso alguien aplastó a Javier Sicilia contra la misma valla de seguridad, provocando una más de las conocidas expresiones histriónicas del poeta quien, cigarrillo en mano, fue trasladado en ambulancia a un hospital, pues lo habían “reprimido” policías del Mando Único. Todo aquello fue una real y auténtica payasada.

El sábado anterior se realizó una sesión extraordinaria de Consejo Universitario, a la cual llegó el ex pastor rodeado de guardaespaldas, quienes recibieron la orden de retirar a cualquier persona del camino del omnímodo personaje, incluidos los representantes de los medios informativos. Varios colegas resultaron golpeados, pero le valió sorbete al funcionario académico.

Alrededor de las 9:00 horas de ayer arribó Vera Jiménez a la Plaza de Armas, donde pronunció un discurso plagado de mentiras, una de ellas en el sentido de que acudiría a la audiencia de formulación de imputación “de manera voluntaria”, lo cual fue falso de toda falsedad, pues le negaron un amparo contra la citación judicial. Además, si no tuviera nada que temer, no habría promovido otro amparo en el Juzgado Octavo de Distrito, donde le concedieron la suspensión provisional contra una eventual orden de aprehensión.

Custodiado por estudiantes de la UAEM, Vera se trasladó al Juzgado de Control y Juicios Orales de la calle Morrow, donde mediante argucias legaloides logró aplazar la imputación hasta el 26 de septiembre. Empero, de dicha demarcación salió envalentonado, como un torero triunfador, a pesar de que el juez solo difirió la audiencia para autorizar la entrega de copias de las indagatorias a sus abogados defensores. No hubo nada más, pero el mentiroso rector gritó dos veces que “el juez encontró violaciones al debido proceso, que no había malos manejos, no encontró elementos para poder determinar, ni formular imputación y que se le deben entregar los recursos a la UAEM. Ya no hay razón alguna para que el gobierno siga reteniendo ese dinero”.

Fiel a su estilo, el rector volvió a mentir con el fin de quedar bien ante los estudiantes y escasos maestros que fueron con él para reclamar al gobierno estatal el “quebranto de la autonomía universitaria”. Vera apareció de nuevo en Palacio, tal como lo hizo el 29 de agosto de 2016, para exigir “los recursos que el gobierno de Morelos tiene retenidos”, pero nadie lo peló. Así de desprestigiado está.

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