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El “ciudadano” Becerra

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Desde que se enemistó con Graco Ramírez en los albores de 2013, Gerardo Becerra Chávez de Ita pretendió proyectar durante los años siguientes una imagen ciudadanizada, libre de vínculos con partidos políticos, aunque su realidad era opuesta, con apegos al PAN, al PRD y al PRI en distintas épocas. Al menos en el actual sexenio se valió de la denominada Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos para lograr rentabilidad electoral, la que está a punto de capitalizar como precandidato del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a presidente municipal de Cuernavaca. No le veo rival al frente, pues Alejandro Mojica Toledo, quien podía hacerle contrapeso, se hizo a un lado.

Pero antes de continuar vayamos a los antecedentes para demostrar que Becerra manejó de manera eficaz la fachada “ciudadanizada”.

El 27 de junio de 2013 me referí a la marcha que tres días después se realizaría en contra de Graco Ramírez y sus políticas en materia de seguridad pública. Escribí que no me iría con la finta de que se trataba de un movimiento ciudadano al ciento por ciento, pues para entonces ya habían trascendido los nombres de los personajes de la política morelense que estaban meciendo la cuna.

Añadí lo siguiente: “El 20 de noviembre de 2005 vino a Cuernavaca Andrés Manuel López Obrador, en una gira proselitista para confirmarse como candidato del PRD a la presidencia de la República. Lo hizo en medio de una cruenta lucha interna por las principales posiciones dentro y fuera del partido del sol azteca, entre las tribus locales”.

“La clase política perredista experimentaba una grave escisión entre el grupo otrora encabezado por el empresario automotriz Raúl Iragorri Montoya y la tendencia de Graco Ramírez Garrido Abreu. Con Iragorri simpatizaban el entonces dirigente estatal del partido, Víctor Nájera Medina, y el otrora diputado local Fidel Demédicis Hidalgo”.

“Por la misma época uno de los apoyadores del distribuidor de automóviles Nissan era Gerardo Becerra Chávez de Ita, hoy coordinador de logística de la inminente marcha dominical (la del 30 de junio de 2013). Rumbo al proceso electoral de 2006 habían quedado atrás las gigantescas manifestaciones que contribuyeron a la defenestración de Jorge Carrillo Olea (en mayo de 1998). Para la historia también quedó plasmado el binomio de entonces: Graco Ramírez y Gerardo Becerra Chávez de Ita”.

Cuando López Obrador pisó tierra cuernavacense dicha ruptura estaba más que consumada. El 28 de mayo de 2005, ante la presencia de José Agustín Ortiz Pinchetti, coordinador de redes sociales de AMLO, el entonces coordinador general de la corriente graquista y después secretario de Gobierno, Jorge Messeguer Guillén, denunció un escenario de simulación teniendo como principal protagonista a Raúl Iragorri Montoya, quien presumía una extensa red de comités afines a López Obrador.

Messeguer le entregó a Ortiz Pinchetti una carta donde, entre otras cosas, expresó que “en Morelos tenemos la oportunidad de construir verdaderas redes ciudadanas, no partidistas, que aglutinen y encaucen la esperanza de la gente. Sin embargo, en algunos casos se están constituyendo por perredistas con gafete de ciudadano”.

Agregó Messeguer: “Las disputas internas del PRD por posibles candidaturas hacia el 2006 se reflejan en las redes ciudadanas. La intromisión de la dirigencia estatal, acompañando a personajes expulsados del partido y a un empresario oportunista (Raúl Iragorri Montoya) que piensa ‘comprar’ la candidatura a gobernador por el hecho de apoyar a AMLO, no tiene nada que ver con el movimiento ciudadano”.

La ruptura continuó hasta 2012. El 10 de febrero de ese año se difundió el resultado de una encuesta ordenada por el Comité Ejecutivo Nacional del PRD para definir quién sería su candidato a la gubernatura de Morelos hacia los comicios de julio. El mismo día Raúl Iragorri Montoya se negó a reconocer el triunfo de Graco Ramírez.

El empresario automotriz estaba aferrado al “empate técnico” y afirmaba que solo con una izquierda unida habría posibilidades de ganar. Descartaba el triunfo con Graco Ramírez como candidato. Asimismo, RIM declaró que el incipiente Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), a través de Alejandra Barrales y Ramón Jiménez, había ofrecido que para quien ocupase el segundo lugar de la encuesta sería la primera candidatura al Senado, y que la segunda le sería otorgada al tercer lugar de la encuesta, es decir a Rabindranath Salazar Solorio. Esa idea no cuajó… por completo.

Graco fue finalmente el candidato (ganador) y Fidel Demédicis se convirtió (con apoyo de la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) en candidato a senador por la primera posición, seguido por Rabín Salazar. Los dos últimos fueron senadores. Aquí he de recordar que Víctor Nájera Medina y Demédicis siempre han simpatizado con Raúl Iragorri por razones económicas. Al buen entendedor, pocas palabras. Fidel ha sido detractor de Graco, pero nunca de Raúl Iragorri.

La participación política de Gerardo Becerra Chávez de Ita, desde 2012 en adelante, no ha sido del todo abierta, pero siempre le ha demostrado lealtad a Iragorri Montoya. Ambos son recordados cuando el 8 de mayo de 2012, junto con un grupo de supuestos líderes y miembros del Morena, le patentizaron su respaldo a Amado Orihuela Trejo, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la gubernatura.

En enero de 2013 trascendió que Iragorri Montoya se sumaba a las filas de Morena, “luego de su breve retorno a las filas del PRI, donde apoyó al abanderado gubernamental de ese partido, Amado Orihuela Trejo”.

Empero, antes de aquella adhesión, sin haber todavía candidato priísta al gobierno estatal, Becerra Chávez de Ita promovió a Jorge Morales Barud como precandidato gubernamental del PRI. Propios y extraños lo vimos así durante un concurrido desayuno en el restaurante “El Secreto” de la colonia Vista Hermosa realizado a finales de 2011, al cual asistió también como uno de los principales organizadores el actual precandidato priísta a la gubernatura, Jorge Meade Ocaranza.

Al cabo del tiempo cualquiera supo que Becerra cobraba como asesor del grupo parlamentario del PRI en la legislatura local 2012-2015, al servicio de Matías Nazario Morales. El 6 de diciembre de 2012, en la columna “Caucus” de Alberto Millán (El Sol de Cuernavaca) se difundió que Becerra estaba incluido en una lista de personajes afines al PRI, con posibilidades de ocupar una delegación federal. Etcétera, etcétera.

Conclusión: la imagen “ciudadanizada” de Becerra fue pura simulación. Todas sus acciones tendientes a desestabilizar a Graco Ramírez, a través de la CMMC, se fueron al fracaso. Pero, al fin, se abrió a través de Morena. A ver cómo le va con su investidura de político sobre una arena donde será tratado sin miramientos.

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