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El alcalde festejado

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Efectivamente: el 17 de enero de 1973 nació Cuauhtémoc Blanco Bravo, ex futbolista y actual presidente municipal de Cuernavaca. Sinceramente deseo que la haya pasado excelente, sobre todo acompañado por sus seres queridos y sin alterar el orden público en la residencia que le renta en el Club de Golf Tabachines la señora madre de José Luis Gómez Borbolla, presidente del Comité Estatal del Partido Encuentro Social (PES), a razón de 50 mil pesos mensuales con cargo al erario citadino.

Jamás me cansaré de ponderar la brillante carrera deportiva de Blanco labrada en poco más de dos décadas, misma que lo ubicó entre los grandes del balompié a nivel internacional. Es un orgullo para México. Pero de ahí a reconocerle su paso como máximo responsable del gobierno municipal de mi ciudad natal, hay un enorme trecho. Nunca haré eso.

La víspera, varios espacios deportivos de carácter nacional lo entrevistaron en el antiguo Hotel Papagayo, donde canceló la agenda del día. Le solicitaron historias sobre sus orígenes en Tepito y su desarrollo como ser humano, hasta alcanzar la fama que hoy posee en materia futbolística. Desconozco si fue línea de quienes manejan al edil, convenida con los entrevistadores, pero prácticamente no hubo alusiones al rol de alcalde.

Lo anterior me recordó cuando me lo llevaron en febrero de 2015 para entrevistarlo durante un programa radiofónico del cual yo era titular. Su eterno guía moral y deportivo, José Manuel Sanz, hoy secretario técnico del Ayuntamiento, me entregó una hoja con alrededor de 10 temas que debía omitir, entre los cuales estaban nombres de colonias, cantidades, héroes, presupuestos, impuestos, leyes, problemas específicos, demografía, etcétera. Las preguntas se relacionarían con su pasado futbolístico y ya.

En las entrevistas de ayer, Blanco demostró de nuevo que su fuerte es el deporte de las patadas, pero no la política, aunque muy temprano lo haya felicitado el líder nacional del PES, Hugo Erick Flores, quien no pierde la oportunidad de capitalizar para sí la manipulación sobre el todavía alcalde de Cuernavaca y ver si consigue raja política. El tal Erick, persona completamente ajena a Morelos, dice que nuestra entidad “se pintará de blanco”. La neta: no manche. Su títere deberá pasar primero la prueba del ácido al registrarse para algún cargo de elección popular. Y después hablamos.

Blanco Bravo, quien nunca ha perdido la oportunidad para culpar a otros de su ineptitud y desatinos al frente del Ayuntamiento, no podrá comprobar más de tres años de residencia en Cuernavaca. Asimismo, jamás se olvidará la forma fraudulenta en que arribó a la vida pública morelense, quebrantando el orden constitucional para conseguir una carta falsa de residencia y su aún vigente credencial de elector expedida por el INE apenas en enero de 2015. Esto apenas inicia, gentiles lectores.

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