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Demédicis se moja la cara

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El 17 de junio de 2005, siendo Fidel Demédicis diputado local por primera vez, trascendió el tema de su nula titulación. Según el oficio DAEP-01283/04 del 26 de marzo de 2004, la Dirección General de Profesiones informó que no tenía ningún antecedente sobre Fidel. Sin embargo, el temixquense firmó documentos ostentándose como maestro, sin serlo. La historia se repitió el 10 de noviembre de 2009, siendo Demédicis diputado local por segunda vez. Ante un requerimiento de información pública respondió que “con respecto a mi licenciatura en ciencias políticas y sociales no tengo cédula, y así lo comento en mi currículum, aunque tengo mi certificado”. Etcétera. Otro negro antecedente de Demédicis es lo que ocurrió la madrugada del 6 de septiembre de 2009 en el estacionamiento de Walmart Jiutepec, donde a bordo de su automóvil fue detectado por policías municipales en romántico coloquio con una fémina. Aunque no fue remitido al juez calificador gracias a sus influencias, el ahora senador amenazó con “cesar” a los guardianes del orden.

Para nadie fue un secreto que, en 2006, a escasos ocho meses de las elecciones gubernamentales y presidenciales, Demédicis asumió un papel nada acorde con la realidad política, ni con la recomposición de fuerzas sobre la arena pública morelense. Efectivamente: como quizás lo hizo rumbo a los comicios de 2012 y 2015, apuntaló las campañas de varios aspirantes a ediles perredistas, quienes demasiado rápido se arrepintieron de haberse acercado para ello al controversial temixquense. Demédicis invadió las administraciones municipales, al igual que ocurre cuando la humedad destruye cualquier cimiento. Todos estaban siendo objeto de presiones por parte del hoy senador, como ocurrió con el alcalde de Xochitepec en 2006, Basiliso Miranda Román, un sencillo médico que creyó en las “buenas intenciones” de Fidel, pero quien no aguantó y prefirió renunciar al PRD buscando su afiliación al Partido Acción Nacional.

Demédicis no es el prototipo de la honestidad, pues siempre ha gozado de canonjías en el bajo mundo de la política. Eso mismo lo constatamos y comprobamos en el pasado reciente durante la administración de Miguel Colín Nava en Temixco (2012-2015), donde Demédicis hizo de las suyas. Una corriente de perredistas locales lo denunció por un peculado de 60 millones de pesos, presuntamente cometido por él, Colín y otros ex funcionarios municipales. Un ejemplo adicional existió en Cuautla, escenificado en la gestión de Jesús González Otero (2012-2015), hoy preso por peculado. El senador consiguió contratos de obra a través de la empresa Mopad, S.A., representada en la región oriente de Morelos por un pastor evangélico y militante activo del PRD. Cuando Fidel escupe hacia arriba, se le moja la cara.

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