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Comercio ambulante

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La proliferación del comercio ambulante y semifijo ha sido un dolor de cabeza para los presidentes municipales de Cuernavaca en turno.

Sin embargo, ninguno pudo controlar o erradicar el problema, como tampoco lo ha logrado la administración a cargo del inepto Cuauhtémoc Blanco, quien ayer ni siquiera acudió a una importante reunión desarrollada en la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) para pactar un nuevo proyecto de regularización y control. No me cansaré de repetir que el fuerte de Blanco es el deporte de las patadas, no la conducción social ni la política.

Ahí estuvieron presentes los líderes históricos y actuales de la Canaco, así como de otras agrupaciones de fenicios establecidos en lo que denominamos Centro Histórico, aunque no tengamos reconocida oficialmente esa calidad. Y a nombre del ex futbolista asistió Juan Diego Pons, secretario Turismo y Desarrollo Económico de Cuernavaca, a quien el regidor Eduardo Bordonave Zamora (PSD) cuestionó la víspera por haber solapado el desbordamiento del conflicto, a base de corrupción.

Antes de continuar quiero ir a los antecedentes. Durante el trienio de Sergio Estrada Cajigal (1997-2000) se reubicó a gran cantidad de ambulantes en las plazas Lido y Degollado. El 6 de julio de 1998 SECR firmó un convenio con la Canaco, entonces presidida por José María Román. Los participantes en la firma avalaron el traslado de los comerciantes ambulantes a dichas plazas suponiendo que de esa manera resolverían la invasión del espacio público en el Centro Histórico por parte de quienes, en aras de desarrollar una actividad lícita, realmente convirtieron la zona en algo parecido a los zocos de Calcuta.

Allá y entonces se acordó impedir la autorización de más licencias para ambulantes y otras cuestiones más, pero aquellas soluciones fueron temporales. Los siguientes alcaldes propiciaron una nueva invasión… tal como ocurre hoy en día. Cuauhtémoc Blanco no es la excepción, pues su administración municipal tolera y fomenta la proliferación de nuevos vendedores semifijos y ambulantes.

Es así como llegamos al día de ayer, cuando se firmó un nuevo pacto de regularización y control del ambulantaje en Cuernavaca. Usted encontrará en nuestra edición de hoy más detalles, pero yo le comento que, entre otras cosas, el Ayuntamiento se comprometió a concentrar los padrones para determinar cuál es el volumen del ambulantaje en el Centro Histórico; y adquirió un grave compromiso: a partir de este 18 de enero de 2018 no se permitirá un ambulante más en tan importante zona de nuestra capital.

Ahí estuvieron representantes del Nuevo Grupo Sindical (NGS), organización que de manera clientelar agrupa a vendedores en el centro citadino, solicitando una reunión donde se informe a las autoridades estatales y municipales el compromiso de las partes para reubicar y ordenar el comercio ambulante. La siguiente reunión se pactó para el 25 de enero en la Canaco a fin de evaluar los avances del proyecto. Ya veremos el nivel de la responsabilidad que asuma la gestión del atolondrado “Temo”.

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