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Blanco el inelegible

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Muchas veces he señalado que el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo, era protegido del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien entre otras cosas frenó el procedimiento que la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade) de la PGR le ventilaba tanto al ex futbolista, como a su secretario técnico municipal, José Manuel Sanz.

Fueron varios los delitos electorales cometidos por ambos, pero Santiago Nieto Castillo, anterior titular de la Fepade, fue presionado desde Bucareli y reculó. Blanco y Sanz siguen impunes.

Al parecer, hoy las cosas son distintas con Osorio Chong, pues la dirigencia nacional del Partido Encuentro Social (PES), hoy aliado a Andrés Manuel López Obrador, lo traicionó. Y con el PES juega Blanco Bravo.

En el hipotético caso de que resulte ganador en las encuestas donde se medirá con el senador morenista Rabindranath Salazar, la coalición cuyo principal protagonista es AMLO estaría en graves aprietos si el edil cuernavacense, una vez convertido en candidato gubernamental, es impugnado mediante recursos debidamente sustentados.

Digo esto basándome en la realidad del ex jugador, quien no podrá acreditar más de dos años de residencia en Morelos. Su primera carta de residencia (la de 2015) fue fraudulenta. No sirve. Así las cosas, tendría que recurrir a cochupos para conseguir un nuevo documento.

Tengo un magnífico ensayo elaborado por Manuel González Oropeza, magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, para ser difundido por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Se titula “La residencia como un requisito de elegibilidad electoral” y fue incluido en 2012 en la Revista Mexicana de Derecho Electoral bajo los auspicios de la UNAM. El brillante jurista confirma lo que hemos constatado en Morelos: Cuauhtémoc Blanco ha sido, es y seguirá siendo inelegible.

En lo personal, gentiles lectores, no veo la causa por la cual algunos oportunistas (como el mismo alcalde) se rasgan las vestiduras y sienten orgasmos electorales frente a la situación tan delicada en que realmente se encuentra este advenedizo de la vida pública local.

Antes de 2015, Blanco no tenía residencia efectiva e ininterrumpida en Cuernavaca, a donde apenas llegó en enero de 2015 portando una credencial de elector con datos falsos.

Según leo en González Oropeza no tenía vecindad, que de acuerdo al TRIFE, implica elementos de fijeza y permanencia que consisten en mantener casa, familia e intereses en una comunidad social determinada.

Dicha vecindad, añade González Oropeza, otorga un sentimiento de solidaridad o de unión entre sus miembros. Blanco nos es ajeno, pues vivía en Puebla.

“La residencia efectiva debe ser real, no ficticia y con el ánimo de permanencia. También debe ser ininterrumpida, lo cual significa que después de haber establecido la residencia en un lugar determinado, ésta no la haya cambiado a otro sitio, aunque sea temporalmente.

Tales requisitos tienen su razón de ser en la necesidad de que los municipios sean gobernados por quienes tengan conocimiento de la problemática que se vive en el seno de esa comunidad, que hayan adquirido la solidaridad con el grupo social necesaria para velar por los intereses del mismo, en cuanto se siente parte de él”. No fue ni ha sido el caso de Cuauhtémoc Blanco. Luego sigo con el tema.

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