domingo, 20 octubre, 2019
Opinión Punto y Aparte

MIRANDA GALLEGOS: CADENA DE IMPUNIDAD

El 24 de noviembre de 2013 ocurrió algo bastante folclórico en el antiguo Congreso local, sito sobre la avenida Matamoros de Cuernavaca, inmueble que pronto será un escenario adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El nuevo recinto legislativo se encuentra hoy en la calle Guillermo Gándara de la colonia Amatitlán.

Debo comentarles a ustedes que durante cuatro décadas y media he visto de todo en ese cuerpo colegiado: políticos, politicastros, politiqueros, politiquillos y politicones.

Por ahí han desfilado personajes que realmente trabajan a favor de las causas populares, pero también otros (la inmensa mayoría) que se incrustaron ahí para enriquecerse. Llaman de inmediato la atención quienes arriban al recinto parlamentario únicamente a calentar la curul. Es decir: no sirven para nada.

Y es indudable que algunos generan simpatías o hilaridad debido a sus cualidades histriónicas. Algunos diputados son folclóricos o de plano payasos. Obvio: también hemos visto a prepotentes, iletrados y hasta a caciques regionales ligados a grupos de dudosa reputación.

Hoy quiero recordar a Alfonso Miranda Gallegos, ex presidente municipal de Amacuzac y en aquel tiempo diputado de las “izquierdas”, emanado del Partido del Trabajo. Alcanzó una curul en ese cuerpo colegiado gracias a Tania Valentina Rodríguez Ruiz, quien aún dirige al PT en Morelos, su impulsora ante López Obrador para repetir como candidato de Morena a alcalde en el proceso electoral 2018.

Cada vez que se le pegaba la gana, Miranda Gallegos organizaba parrilladas en sus oficinas del Congreso local, como ocurrió aquel 24 de noviembre de 2013. Su conducta era la de un cacique regional, pero dentro de las instalaciones del Palacio Legislativo.

Llevaba carne enchilada, cecina, queso, chicharrón, aguacates, rábanos, salsas, etcétera; e inundaba de exquisito aroma el piso en que estaba ubicada su área, compartida además por la priísta Rosalina Mazari Espín, hoy candidata a diputada plurinominal local, y el también petista David Rosas (entre otros legisladores).

En dichas oficinas, además, se podía topar usted con licuadoras, sartenes, cucharas, cuchillos, chiles, cebollas y jitomates. De cualquier producto perecedero disponía Miranda Gallegos gracias al gran refrigerador que tenía a su servicio… conteniendo chelas, desde luego. Tampoco le faltaban leche, jugos, agua fresca y demás productos que le ayudaban a mejorar su “calidad legislativa”.

Todo aquello lo hacía Miranda Gallegos en aras de “servirle” al pueblo de Morelos. Sin embargo, el centro de lo antes descrito no era la comida, sino la falta de respeto a un ámbito laboral donde deben predominar los protocolos parlamentarios.

OTRA VEZ LA NARCO LIBRETA

Apenas el pasado 30 de abril escribí sobre la detención de Enrique Alonso Plascencia, ex alcalde de Tlaquiltenango y candidato independiente a diputado federal por el Distrito IV, quien fue liberado en el término constitucional por una juez que desestimó, desde su particular punto de vista, las pruebas presentadas por la Fiscalía General de Morelos. Ha trascendido que la institución encabezada por Uriel Carmona impugnó aquella decisión judicial, que propicia impunidad.

Las autoridades de Morelos le imputaron a Alonso Plascencia estar vinculado con el grupo criminal de “Los Rojos” y haber participado en un asesinato. Cuando fue liberado uno de los personajes que acudió a recibirlo en el exterior de la cárcel distrital de Jojutla fue precisamente Alfonso Miranda Gallegos, según se sabe en ámbitos ministeriales.

El pasado 30 de abril recordé lo ocurrido el 19 de enero de 2011, que incluyó a varios presidentes municipales de la zona sur.

Durante un operativo desarrollado en Zacatepec para detener a criminales adscritos al grupo comandado por Edgar Valdez Villarreal (“La Barbie”), el Ejército Mexicano encontró una “narco libreta” (o “narco nómina”) donde aparecían las cantidades de dinero entregadas mes a mes a Ennio Pérez Amador, alcalde de Tlaltizapán; Jorge Martínez Urioso, de Tlaquiltenango; José Carmen Cabrera Santana, de Zacatepec; Enrique Retiguin Morales, de Jojutla; José Moisés Ponce Méndez, de Puente de Ixtla; Ramiro Figueroa Melgar, de Coatlán del Río; y Alfonso Miranda Gallegos, de Amacuzac.

La famosa “narco libreta” contenía además los nombres de titulares de seguridad pública, comandantes y policías rasos a quienes se pagaban cuotas mensuales por protección.

Aquel grave suceso estaba presagiando una intensa escalada de violencia en la región sur y la parte sur-poniente que todavía no ha sido erradicada por completo. Y sobre aquel escenario ha deambulado Alfonso Miranda Gallegos, tío de Santiago Mazari Miranda, a quien se atribuye el liderazgo regional del grupo criminal “Los Rojos”.

El ex alcalde de Amacuzac, ex diputado local y hoy candidato de Morena a presidente municipal de dicha localidad fue detenido este lunes por elementos de la Policía Federal bajo graves acusaciones de vínculos con la delincuencia organizada, secuestro, narcotráfico y homicidio. Así lo dio a conocer ayer el Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia.

El caso es grave, por donde se le voltee a ver, como también lo ha sido el tiempo transcurrido desde que se supieron por primera vez los nexos de Miranda Gallegos con células delictivas. En el Congreso local se recibieron varias solicitudes de desafuero en su contra por parte de la Fiscalía General de Morelos, pero fue cubierto por el manto de la impunidad. A ver qué sucede ahora y si la PGR tiene lo suficientemente amarrado el expediente.

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