domingo, 9 diciembre, 2018
Hasta la Cocina Opinión

LA CULTURA, FACTOR DE DESARROLLO

El apoyo que la administración de Graco Ramírez dio a la cultura ha sido notable. La creación de la secretaría específica desde el inicio del sexenio no sólo fue un acierto, sino obedeció a la intención de promover los medios para el desarrollo y la difusión de la cultura, considerando la diversidad en todas sus manifestaciones y expresiones, con pleno respeto a la libertad creativa.

El Gobierno adoptó la definición de cultura que se establece en la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural de la UNESCO, que describe las bases de su relación con los procesos de desarrollo humano: “La cultura debe ser considerada como el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.

Entendió que dada la situación económica y social de Morelos, la cultura se convertía en un factor de desarrollo sustentable, por su vocación natural hacia la tolerancia, la participación de la sociedad y sus organizaciones, la convivencia, la expresión creativa y el fomento de la identidad y por lo mismo, que la política cultural tiene una creciente importancia y un papel activo en este sentido por parte del estado, lo cual demanda un diálogo intenso con la comunidad artística e intelectual y con la sociedad en su conjunto.

La Secretaría de Cultura realizó una importante labor desde los primeros días del gobierno actual. Hay que notar que el avance logrado se evidenció también porque veníamos del estancamiento cultural de los dos sexenios anteriores al actual, marcados por la falta de interés de las autoridades en el desarrollo de ese rubro tan importante, tan vital que es la cultura y que suele no atenderse específicamente en los países tercermundistas o en vías de desarrollo.

Es decir, parece no admitirse que cultura, ciencia y tecnología son pilares del desarrollo de cualquier país, región, ciudad y por lo tanto, que es primordial apoyar la cultura en su más amplio aspecto, tomando en cuenta que la cultura es una creación del ser humano y es un bien exclusivo del hombre que iguala a todos los individuos (ya que todos podemos crearla) pero que al mismo tiempo nos hace diferentes entre unos y otros (porque cada uno crea su propia cultura), aumentando la riqueza que el ser humano compone.

En este sexenio un amplio e incluyente proyecto cultural abarcó las manifestaciones culturales tanto las populares como las llamadas de la alta cultura que se vinieron dando en el territorio estatal. Un proyecto cultural con el mayor presupuesto otorgado al rubro hizo posible tanto los apoyos a los artistas y grupos vinculados con la cultura como la ampliación y renovación de la infraestructura cultural en todo el estado; muchos fueron los artistas a quienes se les ha reconocido talento para realizar diversas actividades y así han tenido oportunidad de darse a conocer o exhibir sus obras.

Hay que hacer hincapié en que las instalaciones culturales de la entidad han crecido hasta conformar una infraestructura considerable y, lo que también es notable, que esa infraestructura es de gran calidad lo que pone a Morelos a la altura de estados que se han significado por los espacios culturales con los que cuenta. No olvidemos lo ejemplar del caso del Centro Cultural Teopanzolco, el espacio se hizo merecedor a premios internacionales por su estructura de avanzada y la alta tecnología del equipo instalada en sus escenarios.

Lo mismo podemos decir de las demás instalaciones surgidas durante el presente sexenio como los son tanto los talleres, escuelas de arte, centros comunitarios artísticos y culturales, surgidos en diversas partes del estado, así como la escuela de música en lo que fueron las instalaciones abandonadas y recuperadas de la estación de Cuernavaca; los Chocolates, en la Carolina, etcétera.

Y esa joya que conforma el Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano, que surge en el centro de Cuernavaca, con su elegante estructura, su línea de blanco trazo que emerge y se envuelve en la verde espesura del predio: un espacio digno y magnífico para provecho cultural de todos los morelenses y visitantes.

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