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Los acomodos por el hueso

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Vaya semanita la que está dándole espacio al fin de semana en la que no ganará el frío, sino lo que los meteorólogos mencionan como un adelanto de los caprichos de la naturaleza.

Semana, la que vamos despidiendo, en la que noticias políticas de lo más bizarras, ganaron los titulares. Los y las tránsfugas de los partidos dieron qué hablar, pese a lo acostumbrados que debiéramos de estar con tantos y tantas que lo han hecho en esos acomodos obligados en temporada de la búsqueda del hueso.

Ese bocado tan apetecible en las circunstancias que obligan a lo que dice el viejo adagio del que es autor César Garizurieta, apodado ni más ni menos que “el tlacuache”, quien dijo aquello de que “vivir fuera del presupuesto es un error” y… en el terror, habría que agregar. El terror de quienes entraron a la política sin otra ambición que no sea la “de mando, de un ansia desmedida de riqueza, de una satisfacción egoísta y a veces ególatra de estar por encima de los demás”, escribió Rafael Cardona y dijo también que (los políticos) “son capaces de pasar por encima de los demás y también por encima de sí mismos. Son traidores de todos; de los demás y de sí mismos”. ¡Tómala!

Semana que termina con el arraigo domiciliario de Alejandro Vera, a quien con todo y amparos bajo el brazo, le dieron su probadita en Atlacholoaya, así fuera por unas horas en las que despotricó en contra de quien lo está haciendo objeto de esa persecución que se percibe ya como verdadero y real delirio. Mientras tanto, los trabajadores taimados de la UAEM, de los recientes tiempos en que Vera fue rector, denunciaron hostigamiento y amenazas del personaje en cuestión. ¿Y la ley? Ah, esa lleva su paso atortugado y “atarugado” por quienes las interpretan.

Igual a lo que ocurre con el cúmulo de pendientes legales del futbolista metido y elevado al altar político gracias a esa benevolencia que alimenta el yo interior del mesías de Macuspana y que en los cálculos y algoritmos del quién da más (votos) se dijo a ese gran sí mismo que lleva dentro: el voto es de la masa, de ese pueblo bueno que adora el futbol. Mesías al que por cierto, en esta semana se le ha salido, se le huyó el chamuco y mostró la mayor de sus indulgencias, hasta para quienes fueron sus acérrimos enemigos, mismos que había relegado al ostracismo de la “mafia del poder”.

Con gran magnificencia desparramó perdones, en tanto distribuía huesos a tránsfugas y redimidos. Y pese a las ocupaciones de hombre perennemente en campaña y que va de la ceca a la meca, se da sus ratos para distribuir en el tablero de “su” gobierno a personajes y personajas capaces de dejar hasta las mieles de la suculenta empresa privada, arrastrados por el canto del sireno.

Mientras eso sucede, los que van quedando relegados, tratan de preguntarse lo que para ellos es inexplicable.

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