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Hasta la Cocina 05-10-17

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AVANCE DE TRABAJOS

A dos semanas del sismo del que no podemos dejar de hablar, ni de escribir, ni mucho menos olvidar, si se quiere ser honesto y reconocer la realidad, se avanzó en muchas de las cuestiones inherentes a lo que es la tarea principal después de la emergencia que significó el terremoto en sí en que prioritariamente había que atender a las víctimas cuyas casas se derrumbaron, en algunos casos con los habitantes bajo los escombros.

El auxilio a las víctimas ha sido efectivo tanto en la instalación de albergues donde los que quedaron sin hogar, o cuya casa estuviese en peligro de colapsarse pudieran tener un techo bajo el que resguardarse; se les ha brindado comida, víveres y medicamentos; y si bien se entiende que vivir bajo un techo de lona no es lo ideal, quedarse a la deriva sin nada con qué resguardarse sería mucho peor. Recordemos lo que tardó la ayuda para los damnificados del huracán que devastó Houston y sus alrededores y que estuvieron anegándose durante días, días en que les llovió sobre mojado y, finalmente, llegó la ayuda para ellos.

Y eso que Houston es lo que llaman “primer mundo” y pertenece a la nación más poderosa del planeta. En cualquier parte donde se han dado tragedias como la del 19 de septiembre, suele actuarse con la celeridad posible, que nunca es la que se quisiera, sino la que es factible. En cualquier parte suelen colocarse carpas en las que se provee a los siniestrados del abrigo de la intemperie, se les preparan alimentos, se les auxilia con medicamentos. Es decir se hace lo que vimos hacer aquí también. Así ha ocurrido en China, en Italia, en Chile, en Japón, y otros países donde han acumulado experiencia de  los grandes y devastadores temblores.

Lo que sigue y que también es parte de esa costumbre adquirida a lo largo del tiempo, es buscar la manera de reconstruir lo perdido. Debe hacerse un censo, que es en lo que ya se ha avanzado en Morelos;  un proyecto en el que intervengan especialistas en suelos para determinar qué zonas serán más seguras ante la posibilidad de otro evento similar; planes de construcción para determinar los materiales más adecuados. Este es, además, la oportunidad de mejorar condiciones de vida de los habitantes de zonas susceptibles de temblores como ya vimos que es también Morelos, pese a que se le creía inmune. De todo esto se está ocupando las autoridades y llevan un buen avance.

Porque es trabajo que les corresponde a los gobiernos estatal, federal, municipal. Nadie más puede emprender tan magna tarea, o caeríamos en la anarquía. La tarea de la sociedad, en cambio, será vigilar que se cumpla la labor; será la de seguir auxiliando a quienes necesitan de la solidaridad de todos; será la de no obstaculizar a quienes están cumpliendo esa tarea. Será la de no permitir que se insista en hacer labor de zapa

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