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Alcoholímetro y agua: Ni para cuando

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Cuando en meses pasados abordé el tema del alcoholímetro en Cuernavaca, abrigué dudas respecto de que la medida se hiciera efectiva en 120 días, tal como se anunciaba. Esos 120 días se cumplieron en diciembre pasado. Están por cumplirse otros 120 días y nada de que se mencione que el alcoholímetro entrará en funciones.

Supongo que la administración de Cuauhtémoc Blanco Bravo cree que es una cuestión de poca monta y de mucho monto. Entonces por la primera causa no le interesa, como suele ocurrir con prácticamente todo lo que concierne al ayuntamiento cuyo descuido es evidente.

Y en lo que hace a la segunda, es decir, el mucho monto que le significaría, es probable que no se llegue al arreglo. Y entonces ¿para qué ocuparse de un tema en el que no es posible arreglarse? Las consecuencias ya las conocemos. En Cuernavaca es posible alcoholizarse en los lugares públicos y después tomar el volante con todos los riesgos que ello implica no sólo para el que se ha pasado de copas, sino para las víctimas colaterales que puede haber en un choque.

Y vaya si se ha advertido con números reales de la disminución de accidentes de tránsito al imponer la medida del alcoholímetro que no sólo cumple con una función regulatoria, sino pone la advertencia para quien se vaya de fiesta y de esta manera tome provisiones para evitar no sólo el caer en infracción y las 24 horas de arresto, sino tenga la precaución de llevar al conductor asignado –que obviamente se abstendrá de beber— o bien pedirá un taxi que lo llevará sin mayores sobresaltos a su destino.

Ahora, ante la nula atención que se ponen las autoridades municipales, fue el propio presidente de la Asociación de Discotecas, Bares y Centros de Espectáculos (Adice), Andrés Remis Martínez, quien tomó cartas en el asunto y explicó que habrán de ir a las escuelas preparatorias y a las universidades para recabar un registro de conductores designados, y posteriormente “entregarles credenciales de descuentos en restaurantes capitalinos así como consumir bebidas sin alcohol gratis en los centros nocturnos” para que vigilen el consumo moderado de alcohol.

En muchas ocasiones se dijo que eran los propietarios de bares y discotecas quienes se rehusaban a la puesta en marcha del alcoholímetro. Vemos que no son ellos. Total: en Cuernavaca se puede beber de todo… menos agua. Porque el agua está racionada, o por alguna misteriosa razón no llega a las casas.

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