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Hasta la cocina 13-May-2016

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* DESPENALIZAR EL ABORTO

E s tal la frecuencia con que en este país escuchamos voces en contra del aborto que parecería ser un tema que se recicla para irritar a la mujer y sus derechos, conquistados a lo largo de años, muchos años de lucha. Esto viene a cuento porque ayer por la mañana escuché que en Veracruz se está armando –¡oootra vez!- una marcha de protesta en contra del aborto, bajo el argumento de que la vida empieza desde el mismísimo instante de la concepción. Hace algunos meses las y los legisladores morelenses le dieron una rápida salida a una iniciativa enviada por el gobernador Graco Ramírez en materia de violencia contra las mujeres y perspectiva de género votándola por unanimidad, o sea fast-track, con tal de saltarse una discusión que podía molestar a algunos sectores de la sociedad.

El caso es que en esa iniciativa del gobernador, “preferente” para más señas, iba implícito el avance de ese tema espinoso de la despenalización del aborto en Morelos. El del aborto no es un tema novedoso, sino para desgracia de muchas mujeres, es asunto antiquísimo y que sólo les concierne a las mujeres. Bueno, no. También le concierne al hombre que interviene para que se dé el embarazo, porque hasta donde sabemos, no hay posibilidad alguna de que una mujer pueda concebir sin la intervención masculina.

Pero es a las mujeres a las que se les persigue cuando su situación las obliga a abortar, cosa que ocurre por razones siempre dolorosas. Por añadidura esas mujeres saben que tienen el peso de la ley sobre ellas, como si no fuesen dueñas de su propio cuerpo, sino algo relacionado con la legalidad que les prohíbe llegar a un sitio seguro, una clínica, un hospital, para evitar un embarazo que les resulta inconveniente por razones que sólo conoce la mujer que se encuentra en esa situación y tiene que acudir a realizar esa interrupción del embarazo en la ilegalidad, muchas veces en sitios donde la falta de higiene, de capacidad de quien interviene, y por otras muchas razones puede resultarle mortal.

En tanto el hombre que participó en ese embarazo, estará tan tranquilo, sin que nadie, ni siquiera su conciencia le obligue a nada. Ocurre que todo lo que se pretende legalizar, parecería se pretendiese convertir en obligatorio.

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