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DURO PORVENIR

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Por lo pronto, dijo que “estuvo muy bien”. Que las reuniones con el presidente virtual “son muy buenas”. Que tendrán que “seguir hablando para hacerle bien” al estado. Que lo suyo ahora es cumplir en el ayuntamiento. Que “luego” vendrá el momento de gobernar Morelos. Y en cuanto a esto, al preguntársele si ya intercambió puntos de vista con el recientemente nombrado por AMLO como coordinador Rabindranath Salazar, Cuauhtémoc Blanco Bravo, el gobernador virtual del estado de Morelos, dijo que “no”, que “todavía no”.

Seguramente lo hará pronto. Por el momento, ha sido esta una semana de gran ocupación, de movimiento constante para el futbolista. Desde su regreso a la alcaldía de Cuernavaca de donde salió para lo que ya sabemos, a su regreso como presidente municipal donde permanecerá hasta cobrar la primera quincena de septiembre y de ahí a un cursillo súper rápido para conocer bien el protocolo a seguir para la toma de protesta como gobernador del estado al que ya irá conociendo poco a poco.

Todo eso, además de las reuniones a las que fue convocado por el virtual presidente y del que hemos observado las muchas fotos que atestiguan su presencia en los lugares claves, siempre rodeado por ramilletes de fans capaces de arriesgar la vida misma por acercarse al ídolo de la patada y llevar estampada su firma en una camiseta.
Pero además, para los desvelados que no se pierden los programas de televisión a altas horas de la noche, el futbolista fue parte de un sketch que lo parodió casi a la perfección. O sea, que para Morelos se esperan menciones constantes gracias a este caballero cuya fama radica en los pies.
Y en el centro central de este país, en tanto se dan los acomodos, día con día nos venimos enterando de las novedades que impondrá el nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador a sus huestes. Me refiero a los acontecimientos que se refieren, por ejemplo, al proyecto de austeridad casi total esbozado por el propio AMLO. Nada de esos sueldazos con que se acostumbraban despachar las y los funcionarios; nada de flotillas vehiculares con choferes prepotentes provocando embotellamientos dondequiera que se desplazaran; nada de guaruras para ellos, para la esposa, los hijos, la querida y hasta para la abuelita; nada de acepar obsequios, ni entregar contratos a parientes y amigos; nada de ir a comidas, reuniones, vacaciones, viajecitos con algún empresario que casualmente tenga contratos en la dependencia de la que sean titulares. ¿Y si el encuentro fuese fortuito, producto de la mera coincidencia? Todavía no sabemos cuál podría ser la reacción que conllevaría al momento de que al jefe se le enterara de algo semejante, pero de antemano podemos confirmar que nada bueno augura.
Austeridad, austeridad, austeridad. ¿Darle rienda suelta a cuestiones que para algunos podrían ser consideradas naturales como el juego, la apuestas…por ejemplo? No, eso sería todo menos austero. ¿Escapaditas así sea a la cercana Ciudad de México a checar los negocios particulares? No,no,no,no… Nada de eso. Los viajes también serán controlados y checaditos. De entrada pura clase turista ya sea en avión, camión y hasta en barco. Nada de treparse al yatecito de mi cuate el rico. Nada de aparentar lo que podría ser objeto de malinterpretación.
Austeridad de la de a de veras. ¿Gastos? Sólo y únicamente los necesarios. Ahora sí que hasta el papel de la copiadora van a controlar. Y ya lo dijeron: no van a cambiarles ni los equipos de cómputo, ni los vehículos de los funcionarios, así se los entreguen gastados y pasando aceite.
A todo esto, lo bueno es que a los que compondrán el nuevo equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador, están advertidos. No los cogerán de sorpresa. Es más parece les están dando tiempo para que si lo sienten demasiado duro, pues de una vez vayan diciendo “paso sin ver”.

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