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Encubre UAEM acoso sexual

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La universidad ha ocultado más de 30 quejas de estudiantes contra profesores que las acosan; las afectadas temen a represalias y apenas presentaron la primera denuncia penal en la Fiscalía General del Estado

En la UAEM los casos de acoso y abuso sexual; amenazas, maltrato y discriminación de catedráticos a sus alumnos parece ser tal, que ampliaron facultades a la Procuraduría de los Derechos Académicos (PDA) en diciembre, para que tutele los derechos humanos de los estudiantes; sin embargo, el temor de los afectados ha impedido fincar responsabilidades. Sólo tres procesos se han iniciado en seis años de la PDA, y el 24 de mayo se presentó la primera denuncia ante la Fiscalía General del Estado, que se haría extensiva al Ministerio Público federal ayer por la tarde.

Se trata del expediente 146/06/2015/PDA, en la Facultad de Artes y Humanidades, donde no obstante los señalamientos de una treintena de alumnas por acoso, el catedrático Alejandro Olguín Herrera sólo fue destituido, y ahora se espera que la FGE proceda por la vía penal, tras la denuncia de cuatro alumnos que incluso pidieron a la universidad apoyo psicológico por el maltrato sufrido.

Las demás víctimas desistieron de acudir a la PDA, cuyo titular es el abogado Jorge Arturo García Rubí, otrora director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, procurador estatal, presidente del Tribunal Superior de Justicia y gobernador interino. Las denuncias trascendieron luego de que el secretario de Comunicación Universitaria, Javier Sicilia Zardaín, y Bernarda Rebolledo, de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Artes, dieron a conocer los hechos del excatedrático que durante 13 años actuó sin que ninguna autoridad universitaria pusiera un alto.

En el expediente 146/06/2015/ PDA, una alumna expuso el año pasado que en el Campus Chamilpa, Olguín le dijo con doble sentido: “ésa de rojo…” La afectada señaló que esto fue repetitivo, incluso fuera de clase y por teléfono, cuando la alumna tuvo necesidad de buscar al docente para solicitar el permiso del grupo para asistir a una marcha. A modo de saludo el mentor le dijo “ora, qué pasó con ésa de rojo”.

Sus compañeros fueron testigos de cómo el catedrático le llegaba a decir esa frase y otras, como “ésa de blanco… la visto de rojo”, por lo que dejó de vestir con prendas de ese color, para evitar el acoso. Otra alumna de Artes, asentó que recibió de Olguín insinuaciones en tono de bromas e invitaciones insistentes, y al igual que a otra compañera que también utiliza lentes para su deteriorada vista, les puso de apodo “las lentejas”.

El docente asumió actitudes déspotas, egoístas y agresivas, para ambas, “nos ignora (en clase) y a veces amenaza”, debido a que se llegó a ostentar intocable. Por estas razones, las estudiantes tuvieron que cambiarse de grupo en los subsiguientes semestre en que les seguiría impartiendo cátedra, según lo narró otro de los alumnos afectados.

 

Una alumna más, al cursar el segundo semestre, de enero a junio de 2014, reveló la actitud agresiva del catedrático para sus compañeros, y burlona e irrespetuosa para ella y sus compañeras: “Nos ponía apodos, ‘María’ antes del nombre, sólo por molestar”. El docente “se dirigió a mí insinuándose y en doble sentido”, pues al estar jugando con una manzana, que en algún momento se la lleva a la boca para comerla, Olguín Herrera dijo con una connotación sexual “¿y no me vas a dar de tu manzanita?” Y cuando le decía que sí y se la ofrecía me respondía: “Sabes a lo que me refiero”, con una actitud intimidante. El subprocurador de los Derechos Académicos de la UAEM, Alberto Olivares Brito, admitió “hay una gran cifra negra.

Denuncias muy pocas, a lo mucho en estos seis años de la creación de la PDA tres apenas, por lo que es una cifra mucho más alta. Y lo hacen principalmente porque el alumno siente temor a represalias, porque semestres más adelante se encontrarán con el maestro abusivo, el que se siente protegido de ese modo”. Indicó que el año anterior, la PDA logró la destitución de un docente que aprovechaba los horarios de asesoría de tesis para hostigar a las alumnas.

Sin embargo, reiteró que la constante es el miedo de los alumnos a ser sujetos a represalias: “Hemos tenido un primer contacto, donde nos hacen del conocimiento, pero ya no regresan”. Comparó que en seis años tienen sólo tres expedientes cuando la matrícula de la UAEM es de 21 mil alumnos, con al menos la mitad de ellos son mujeres.

El subprocurador confió en que la situación cambie, una vez que el Consejo Universitario acordó una reforma al Estatuto universitario el 10 de diciembre del 2015, ampliando las facultades de la PDA como instancia, “cuya función consiste en tutelar, procurar, promover y proteger los derechos humanos de los trabajadores académicos y los alumnos”. Es decir, anteriormente la PDA únicamente se limitaba a proteger los derechos de la planta académica, ahora los extendió a los alumnos y a sus derechos humanos.

Ahora, la PDA requiere reforzar la difusión entre el alumnado para que conozca que tiene derechos y los puede hacer valer. Y es que al intervenir la PDA en asuntos como los de los alumnos que denunciaron, “se hacen públicos y así se inhiben este tipo de conductas. Incluso vamos a jornadas informativas para decirles a los alumnos de sus derechos y obligaciones, que sepan que hay un órgano que puede intervenir para contener estas situaciones”.

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Sin dar mayores detalles, el subprocurador de la UAEM, Alberto Olivares, señaló que el año pasado dieron de baja a otro académico señalado de maltrato psicológico, discriminación y acoso sexual contra estudiantes. Lamentó que el miedo a represalias desmotive a los afectados al momento de presentar las denuncias correspondientes.

TOMARÍAN INSTALACIONES

Tras la noticia de que Enrique Cattaneo será ratificado como director de la Facultad de Artes, los alumnos advirtieron que tomarán las instalaciones, ya que consideran que el catedrático protegió al docente Alejandro Olguín Herrera, acusado de acoso y maltrato. Uno de los alumnos, quien pidió el anonimato, comentó que Olguín sigue en la nómina de la UAEM pese a que fue destituido.

El argumento es que al ser miembro del STAUAEM, tiene el amparo del líder gremial, Mario Cortés Montes, además de que el rector Alejandro Vera ha sido omiso ante las denuncias. “La mayoría de los alumnos hemos tratado de que esta decisión se revierta, pero creo que ya no hay marcha atrás porque la instrucción viene de rectoría.

En el sindicato han dicho abiertamente que están esperando que esto se calme para volverlo a integrar en uno o dos semestres. El abogado general nos dijo que todo es cuestión de tiempo”, dijo.

VIVIANA GUTIÉRREZ/MH

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