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Con raspados, le pone sabor a la vida

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Leonarda se ocupa todo el día, tanto en la casa como en el negocio

Sus hijas son su gran inspiración, pues quiere brindarles las oportunidades que ella no tuvo

Leonarda Crustitla Merodio, de 42 años, vende raspados en el Jardín Juárez del centro capitalino desde hace más de 25 años, este negocio ambulante le ha permitido brindarle educación a sus tres hijas, a las cuales anima, impulsa y motiva a estudiar. Ella abandonó sus estudios por necesidad y no tuvo la oportunidad de ser profesionista, por eso quiere que sus hijas logren tener una carrera universitaria.

“De este negocio puedo pagar las escuelas de mis hijas y en temporadas especiales, como el día de San Valentín, nos dedicamos a vender globos aquí mismo, mis hijas a veces vienen conmigo y saben el oficio, pero a mí me gustaría que ellos salgan adelante en sus estudios, lo importante es que valoren el trabajo y se den cuenta de cómo le sufrimos los padres para sacarlos adelante a ellos”, dijo. Originaria de San Pedro Apatlaco, Cuautla, empieza todos los días desde las 7:00 horas a ocuparse de las tareas del hogar.

Además, elabora las mieles de sabores para los raspados, cosa que aprendió desde la infancia, ya que sus padres también se dedicaban a este noble oficio. “Me importa mucho que mis hijas valoren el trabajo y que se den cuenta como en temporadas vacacionales a nosotros nos toca trabajar, y saben cómo le sufrimos al estar en la intemperie, yo les diría que vean el esfuerzo que se hace para estar aquí día con día, desde temprano hasta tarde, que sepan que deben estudiar”, concretó.

La señora Leonarda, comentó que antes los vendedores ambulantes solían tener más venta ya que hace 20 años no había plazas y el centro de Cuernavaca era el lugar favorito de los morelenses, “antes venía más gente, pero poco a poco ha bajado la afluencia de gente, ahora hay más lugares que visitar como plazas y parques y esto realmente nos ha afectado, aún así, nosotros continuamos todos los días aquí ofreciendo nuestros productos”, dijo.

La señora Crustitla Merodio disfruta su trabajo, ya que este le ha permitido conocer a muchas personas.

TODOS LOS DÍAS SE APRENDE ●

Leonarda asegura que aunque ha bajado el nivel de venta, no se desanima y confía en que los consumidores volverán una vez que el calor se intensifique en la capital morelense. Por lo pronto, disfruta de las pláticas de las personas que acuden a su puesto de raspados, en especial las de los turistas, quienes quedan maravillados con el sabor de sus productos.

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