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Crisis de lectura

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El decir que los libros son el mejor dispositivo móvil porque pueden llevarse a cualquier lado , además de no necesitan baterías para leerse quedó en el olvido para las nuevas generaciones, las cuales se han vuelto dependientes de sus dispositivos móviles como celulares, tablets o laptops para hacer cualquier actividad, y la lectura no es la excepción.

De acuerdo con una encuesta realizada por Morelos Habla entre estudiantes de 11 a 17 años, siete de cada 10 aseguraron leen por mes hasta tres libros, lo cual significaría un incremento importante de la lectura en nuestro país, sin embargo, al cuestionarlos sobre el nombre de los autores afirmaron no saberlo porque sólo pusieron el título en sus dispositivos móviles para descargar el contenido resumido del libro de su interés.

Esta situación se ha visto reflejada en las bajas ventas de varias librerías de Cuernavaca, ya que quienes laboran en ellas aseguran tener pocas ventas de los diferentes libros en comparación con otros años y aseguraron que los libros más vendidos están relacionados con novelas de temas como vampiros, magos e incluso de acción futurista.

Noemí Villanueva es trabajadora de una librería ubicada en el primer cuadro de Cuernavaca, para ella la realidad de la falta de venta de los libros se debe que los jóvenes prefieren gastarse su dinero en otras cosas como bebidas embriagantes que comprar un instrumento de sabiduría, sobre todo si los pueden descargar de manera gratuita en sus tablets o pagando cantidades que van desde los 10 hasta los 50 pesos.

“La vedad sí es triste esta situación pero es la realidad, mientras más avanza la tecnología y más facilitan las cosas los jóvenes se vuelven más comodinos, además que como está la situación económica se podría pensar que

¿Para qué pagar buenos libros que pueden superar los 200 pesos?, cuando pueden tenerlos resumido y de manera gratuita o pagando poco dinero, lamentablemente esta situación si nos está pegando feo”, comentó.

Indicó que otro problema actual son las nuevas tendencias literarias entre el sector juvenil  enfocadas en libros de vampiros, hombre lobos, magos, dragones, es decir un mundo de fantasía, los cuales pueden ver en las películas o en series por medio de sus dispositivos móviles.

Situación similar viven las bibliotecas de la capital, mismas que hoy en día lucen desoladas, abandonadas, en ellas únicamente se aprecian niños que son llevados por sus padres, pero la realidad es que existen libros que pasan meses o hasta años sin que los muevan.

Es difícil el panorama que enfrentan estos centros de estudio, que además del ausentismo de alumnos, algunas padecen la falta de presupuesto, actividades académicas atractivas, pero sobre todo a la enorme competencia que les representan los adelantos tecnológicos.

Aunado a lo anterior también se suma que hoy en día no existe una dependencia oficial que responda por las bibliotecas, ya que algunas pertenecen a las ayudantías, mientras que otras son municipales y debido a sus crisis económicas no prestan atención para su mantenimiento dejándolas en el completo abandono o en algunos casos utilizando sus instalaciones para diferentes actividades ajenas al aprendizaje.

De acuerdo con datos revelados por la Secretaría de Cultura federal, en 2010 tan sólo en Cuernavaca existían 50 bibliotecas, sin embargo, actualmente únicamente quedan 10 de ellas para los más de 365 mil 168 capitalinos.

La extinción de estos espacios de lectura afecta más de lo que muchas personas pueden creer, de acuerdo con autoridades del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), la lectura no repunta en jóvenes que están en la transición tecnológica.

Prueba de ello ocurrió con una de las bibliotecas más visitada por estudiantes  pertenecía a la Universidad Autónoma Estado de Morelos (UAEM), ubicada en pleno centro hasta 2011, pero con el pretexto de una remodelación fue cerrada y hasta el momento continúan los trabajos, los cuales estuvieron detenidos durante un tiempo considerable.

Las autoridades educativas señalaron que los estudiantes acuden a las bibliotecas cuando los maestros les prohíben utilizar buscadores internet para realizar sus tareas, advirtiéndoles que buscarán información sobre el tema para verificar cada una de las tareas entregadas por los muchachos.

De continuar la tendencia de esta manera, en un futuro los jóvenes únicamente conocerán las bibliotecas públicas por medio de fotos, menciones de las personas adultas o para no perder la costumbre buscarán en Google la palabra bibliotecas y ellos decidirán que página abrir para conocer cómo eran.

ABUSO DE LA TECNOLOGÍA

Las bibliotecas servían para algo más que buscar información en los libros, también eran un centro de convivencia para las personas, principalmente estudiantes, donde podían interactuar, compartir opiniones sobre una lectura o simplemente compartir un libro y conocer a alguien nuevo, ya que en ocasiones sólo existía un libro sobre algún tema en especial, indicó el psicólogo clínico, Ángel Enrique Barrera Cabrera.

El especialista mencionó que los avances en la tecnología, los cuales son creados para “facilitar” la vida de quienes los utilizan han propiciado la pereza física y mental entre las nuevas generaciones, las cuales sin salir de sus casas o incluso sin levantarse de la cama pueden hacer sus tareas buscando toda la información en la internet.

Resaltó que en el pasado los trabajos en grupo dejados por los maestros también tenían como objetivo lograr la convivencia entre los alumnos, pero hoy en día gracias a las llamadas redes sociales como Facebook, los involucrados en las tareas únicamente se comunican por medio de los chats desde sus computadoras sin molestarse en reunirse para trabajar juntos.

“Estamos hablando de que actualmente todo se puede hacer con las aplicaciones o redes sociales, es decir que las bibliotecas para muchos jóvenes son lugares pasados de moda y les da pereza acudir a ellas a buscar información en un libro cuando pueden estar en cualquier lugar de su gusto utilizando su dispositivo móvil, pero la clave está en que lo hacen solos, únicamente están conviviendo por redes sociales e inconscientemente se están aislando, por eso las bibliotecas eran algo más que templos del saber, eran lugares de convivencia”, concluyó.

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