lunes, 22 julio, 2019
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La leyenda del pueblo hundido en Tequesquitengo

Su origen se remonta hacia 1650, cuando un pequeño pueblo se estableció a la orilla de un ojo de agua, donde los indígenas producían tequezquite, material utilizado en la fabricación de jabón, para purgar el ganado vacuno y equino y así venderlo a los comerciantes de mercaderías a su paso con destino a Acapulco. También sembraban ajonjolí y maíz. Este poblado tenía un templo perteneciente de la orden de los frailes dominicos del monasterio de Tlaquiltenango, dedicada a San Juan Bautista.

En el siglo XIX, los hermanos Miguel y Leandro Mosso, dueños de la hacienda San José Vista Hermosa, fueron convirtiendo todos los terrenos del pueblo disponibles, en tierras de riego para siembra de caña de azúcar. Al desviar los “achololes” (agua sobrante de los riegos de los campos de caña) hacia el valle, se aumentó el volumen de agua del Lago de Tequesquitengo a tal grado que los habitantes del poblado tuvieron que irse a vivir a las partes más altas, pues para 1865, el agua llegó a cubrir totalmente hasta la torre del templo.

El antiguo pueblo de Tequesquitengo se asentó en un terreno conocido como paisaje “Kárstico” o “dolina”, que es un área con grandes concentraciones de roca caliza que va disolviéndose gradualmente por la acción erosiva del agua.

Sin embargo John Womack Jr. cita en su libro (tesis) sobre Zapata y la Revolución Mexicana “De estos fracasos, el más impresionante fue sin duda el de Tequesquitengo. Los campesinos habían ofendido al dueño de la cercana hacienda de San José Vista Hermosa, el cual, a manera de represalia, metió su agua de riego al lago e inundó todo el pueblo…”

Mediante decreto presidencial del 6 de noviembre de 1940, y con el fin de establecer un centro turístico, se expropiaron a favor del Gobierno del Estado de Morelos, 505 hectáreas circundantes al Lago de Tequesquitengo, afectando tierras de los ejidos de Tehuixtla, San José Vista Hermosa, Xoxocotla y Tequesquitengo.

Los objetivos de este decreto no se cumplieron, ya que el Gobierno del Estado de Morelos no se encontraba en condiciones de impulsar el desarrollo del destino turístico, por lo que solicitó al Gobierno Federal la expedición de un nuevo decreto expropiatorio.

Un segundo Decreto Presidencial se expidió el 7 de enero de 1942, dejando sin efecto el de fecha 6 de noviembre de 1940, mediante el cual se expropiaron nuevamente las mismas 505 hectáreas en favor de la Nación y, con el fin de destinarlos al establecimiento del centro turístico, los terrenos referidos se enajenaron a favor de la empresa “Terrenos y Turismo, S.A.”

Para 1975 y ante el rezago del desarrollo de Tequesquitengo, el Gobierno Federal expidió un decreto expropiatorio de fecha 20 de enero de 1975, mediante el cual declaró al Fondo Nacional de Fomento Ejidal (FONAFE) como propietario de la superficie expropiada en 1942 y la decisión de que ésta fuera aportada para constituir un fideicomiso.

En ejecución de este Decreto, se constituyó el Fideicomiso Lago de Tequesquitengo (FILATEQ), teniendo como fiduciaria a Nacional Financiera, S.A. (ahora S.N.C.), como fideicomitente al FONAFE y como fideicomisarios al propio FONAFE y los ejidos de Tehuixtla, San José Vista Hermosa, Xoxocotla y Tequesquitengo.

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