domingo, 9 diciembre, 2018
Hasta la Cocina Opinión

UTILIZANDO LA ENERGÍA SOLAR

El Centro de Convenciones es un ejemplo en Morelos de la capacidad de ahorro en gasto energético. Dicho Centro ubicado en Xochitepec concluyó el proyecto de equipamiento para ahorro de energía e implementación de ecotecnias, cuyo objetivo es disminuir el gasto operativo y aumentar la rentabilidad del espacio en el que se realizan cerca de 100 eventos turísticos cada año.
No por nada el Centro de Convenciones fue el ganador del Premio Estatal de Ahorro de Energía, al obtener una economía del 40 por ciento del gasto energético proveniente de combustible fósil, mediante 40 estructuras solares compuestas por 200 paneles fotovoltaicos, que se encargan de convertir la energía del sol en corriente alterna que finalmente va utilizando el inmueble con capacidad hasta para dos mil personas, para la realización de eventos empresariales, exposiciones, reuniones, conferencias y eventos sociales.
Cabe mencionar que gracias a la ubicación del inmueble y la luz solar que incide sobre las celdas se implementó un sistema que es durable, resistente al agua y por lo tanto libre de corrosión, con una inclinación que le permite soportar vientos hasta de 140 km/hora, según aseguran los expertos.
Pero no se trata del único espacio en la entidad que utiliza energías ahorradoras además de limpias. De acuerdo a la Secretaría de Turismo el uso de energías renovables en diversos espacios recreativos e inmersos en los segmentos turísticos es una de las estrategias que se recrean no sólo aquí, sino en todo el mundo, para atraer visitantes. Sucede que en los últimos tiempos se ha multiplicado el turismo en que los viajeros buscan espacios en donde la actividad a realizar no tenga un impacto negativo en el ambiente o en su caso implemente estrategias para revertir el daño a los recursos naturales.
Las energías renovables ya no son el futuro, sino el presente. Para 2050, México debería consumir el 100% de energías renovables. Hoy el sector energético se encuentra en un punto de disrupción dónde la energía solar se vislumbra como un combustible abundante, limpio y benéfico para el planeta, una fuente inagotable que puede ser mejor aprovechada, ya que el consumo mundial actual representa solo el 0.02% de la energía solar que el planeta recibe.
Sabemos que del desarrollo de las energías limpias depende el combate para contrarrestar el cambio climático y limitar sus efectos más devastadores. National Geographic señala que la Tierra ha sufrido un calentamiento de 0,85ºC de media desde finales del siglo XIX. En paralelo, unos 1.100 millones de habitantes, el 17% de la población mundial, no disponen de acceso a la electricidad. Igualmente, 2.700 millones de personas –el 38% de la población global- utilizan biomasa tradicional para cocinar, calentarse o iluminar sus viviendas con grave riesgo para su salud.
Por eso, uno de los objetivos establecidos por Naciones Unidas es lograr el acceso universal a la electricidad en 2030, una ambiciosa meta si se considera que, según las estimaciones de la AIE, todavía habrá en esa fecha 800 millones de personas sin acceso al suministro eléctrico, de seguir la tendencia actual.
Es tal la conciencia mundial sobre el uso de energías limpias como lo son la eólica o la solar que la Unión Europea se propuso cubrir hasta el 20 por ciento de sus necesidades para el 2020, aunque ha sido tan exitosa su producción de energía eólica por ejemplo, que la Agencia Europea de Medio Ambiente, confirmó que el viejo continente podría generar la suficiente energía para abastecerse por completo a partir de 2030. De acuerdo a como está viéndose el panorama en la producción de energías limpias, la reducción de gases de efecto invernadero y el abandono de la dependencia del uso del petróleo es una realidad por lo menos para Europa.

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