viernes, 16 noviembre, 2018
Opinión Punto y Aparte

RAMÓN: GRAN MENTIROSILLO

Un rotativo local publicó ayer las declaraciones vertidas el domingo por el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro, en el sentido de que de las 85 bandas criminales que operan en México, 80 se encuentran en Morelos; indicó que la situación de violencia es equiparable a la de Siria; y anunció la realización de oootra marcha en mayo próximo para protestar contra el gobierno estatal por el tema de la seguridad pública.

Tocante a lo dicho por el belicoso prelado comenté la víspera en mi cuenta de Twitter: “Un obispo, el de la capital morelense, que quebranta el octavo mandamiento. Es bastante mentirosillo y exagerado. Empero, como tópico electoral, puede que pegue su dicho”.

Una vez más, Ramón Castro vuelve a entrometerse en política. A toda costa pretende desestabilizar a Graco Ramírez, cosa que no consiguió durante el lustro pasado junto con una bola de agitadores que hoy se disponen a participar en el proceso electoral bajo diversos membretes partidistas. Antes aparecían en las movilizaciones convocadas por el obispo bajo el disfraz de “ciudadanos”, pero ya no es posible que sigan manteniendo la farsa. Entre ellos hay hombres y mujeres de todos los colores e ideologías políticas. Han sido una bola de payasos.

Castro está empecinado en vengarse de Graco Ramírez por diversas causas, siendo la más importante el hecho de que el Ejecutivo no aceptó otorgarle ni un peso de canonjías, tal como los titulares de la Diócesis de Cuernavaca lo acostumbraron con gobernadores anteriores. Y lejos de encontrar abierta la Tesorería del Estado, Ramoncito se topó con el tema de los matrimonios igualitarios. Pero, según mi punto de vista, lo que más le dolió fue el hecho de que Graco no aceptó entrar en tratos económicos con él, independientemente de que desde Catedral se ha solapado la operación de “malosos”. Al buen entendedor, pocas palabras.

Ramoncito, a quien solapa la Secretaría de Gobernación por ser un agitador profesional, tuvo que aliarse con personajes atolondrados y desprestigiados, a los que algún día dijo en el restaurante “El Rincón del Bife”: “Si alguno de ustedes llega a ser gobernador, tienen que jurarme que meterán a Graco a la cárcel”. Aquello le provocó una reprimenda de la Segob a Ramón, cuya permanencia en la entidad se ha sostenido porque garantiza pingües ganancias a la Conferencia Episcopal Mexicana, y desde ahí, al Vaticano.

Tocante al tema de la seguridad pública el gobernador habló largo y tendido el sábado anterior en un acto relacionado con los Comvives (el escenario fue el C-5). De su discurso quiero destacar lo referente a su sucesión, que se avecina de manera vertiginosa. El domingo 30 de septiembre venidero será el último día de la gestión graquista.

Graco convocó a los morelenses a evitar que el crimen organizado regrese a las instituciones y sobre todo a mantener la estrategia y con ello garantizar que los resultados continúen.

A continuación algo con relación a la coyuntura preelectoral:

“Una decisión frívola e irresponsable podría llevar a Morelos a un retroceso y entregarle al crimen organizado, como sucedió en el pasado, toda la infraestructura y fortalezas construidas durante cinco años, haciéndolo más fuerte. Está en nuestras manos que eso no ocurra”. El gobernador pidió no dilapidar este esfuerzo, porque todos pagaremos las consecuencias. “Hoy tenemos más fortalezas para vivir seguros que las que existían en 2012”, apuntó.

Tras resaltar parte de los resultados conseguidos en materia de seguridad pública y procuración de justicia, el mandatario agregó que la seguridad no es un tema político, es la razón de la sociedad y las instituciones; por ello, “ni perdón ni olvido a delincuentes” ni la negociación de la ley. Y advirtió que mientras esté al frente del Gobierno de Morelos “no vamos a bajar la guardia y seguiremos luchando a favor de la seguridad y la justicia” hasta el último día.

Siete candidatos a la gubernatura podrían aparecer en la boleta electoral el primero de julio. ¿Cuál de ellos garantizará que no habrá retrocesos en materia de seguridad pública, sino nuevos y mejores resultados? ¿Quien resulte electo gobernador gracias al voto popular, se entregará al crimen organizado como lo hicieron varios antecesores de Graco Ramírez? ¿Será posible que algún imbécil metido a fuerza a la política morelense, llegue a tener en sus manos el difícil control de la fuerza pública? Estaremos pendientes y después diremos.

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