Punto y Aparte 12-10-17

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GESTACIÓN DE UN PSICÓPATA

Ayer me referí de manera breve a niños que cursan la educación básica y son identificados como perseguidores de sus compañeros. Sin ningún empacho incurren en acoso escolar o “bullying”. Sin embargo, existe la posibilidad de que esos alumnos padezcan el trastorno de personalidad antisocial, cuyos síntomas muchas veces son mal diagnosticados y relacionados con hiperactividad, déficit de atención o mala conducta. Se les cataloga como infantes o adolescentes conflictivos, pero en el fondo pudiera tratarse de factores graves de psicopatía, capaces de convertir al sujeto en delincuente durante su vida adulta.

Infortunadamente para México no existen en nuestro país programas de seguimiento al estudiantado, desde edad temprana. Otras naciones han desarrollado las “encuestas longitudinales”, aplicadas a plazos largos. Quienes sean pedagogos con estudios de postgrado en universidades europeas saben a qué me estoy refiriendo.

Antes de continuar con el tema quiero recordar a Edgar “N”, mejor conocido como “El Ponchis”, quien a pesar del anonimato que se le prodigó por ser menor de edad, se hizo famoso como “El Niño Sicario”. A comienzos de 2010 el caso de este muchacho se había difundido profusamente por todo México. Y la noticia de “niños sicarios” en Morelos propició el desgarramiento de vestiduras entre quienes siempre aprovechan cualquier oportunidad para sacar raja política, aunque sus argumentos no van más allá de la mediocridad. Nunca investigaron, por ejemplo, los orígenes de Edgar, quien presentó los síntomas del trastorno de personalidad antisocial cuando fue evaluado psicológicamente por peritos morelenses.

En algún momento de la vida de Edgar debió iniciar la “encuesta longitudinal”, ejercicio que consiste en tomar una muestra de un grupo de niños menores de 10 años en alguna ciudad y seguirlos hasta la edad adulta, para identificar quiénes se convierten en delincuentes y qué factores los distinguen de aquellos que no lo hacen. Un objetivo central es precisar qué factores específicos predicen el desarrollo del crimen en la infancia. El problema para México es que tales indagaciones no forman parte de ninguna política pública.

Las encuestas incluyen pronosticadores de delincuencia a la edad de 8 y 10 años en estas categorías básicas: 1) Conflictividad, deshonestidad y agresividad; 2) Hiperactividad, impulsividad y déficit de atención; 3) Pobre desempeño académico; 4) Familiares delincuentes (padres convictos, hermanos mayores convictos y hermanos con problemas de conducta); 5) Pobreza familiar (bajo ingreso, numerosa y descuidada casa-habitación); y 6) Una pobre técnica de los padres para criar al niño (severa y autoritaria disciplina, pobre supervisión de las actividades del niño, conflicto entre los padres y separación de estos con el niño). ¿Alguno de dichos pronosticadores se adapta a conocidos o familiares suyos? Muchos de los infantes que cometen acoso escolar o “bullying” se insertan en la problemática que los expertos identifican como trastorno de personalidad antisocial. Aguas.