LA LLEGADA DEL NIBIRU Y LA CUARTA TRANSFORAMCIÓN

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Con esto del eclipse lunar que nosotros no veremos porque pese a la duración del fenómeno la mayor parte de la zona norte del Continente Americano estará fuera de su alcance visual, quiero imaginarme y así lo espero, que todo lo que han venido diciendo los agoreros y futurólogos que desde las redes amenazan a la humanidad con lo que habrá de ocurrir… simplemente no nos afecte.

Bastantes amenazas reales y ficticias se ciñen sobre nosotros como para que además y para colmo nos vengan con predicciones sobre un tema que ni siquiera nos es dado presenciar con nuestros propios ojos, sino a través de lo que nos cuenten.

Porque las amenazas en conjunto de tantos fenómeno celestes como lo son el eclipse lunar más largo del siglo, la luna de sangre, o ensangrentada en su iluminar la tierra, y por si no bastara, la cercanía de Marte, todo eso pues, que va a ocurrir porque en la bóveda celeste en su exacto y milimétrico movimiento así está dispuesto, si bien nadie podría asegurar qué efectos tendrá en nuestras vidas, no faltan los agoreros, intérpretes de las cábalas y futurólogos que se dicen conocedores del porvenir y que aseguran que esta Luna de Sangre parece ser que no dejará indiferente a nadie. O sea que se nos incluye aún a los que no tenemos vela en este eclipse.

Todo este conjunto de fenómenos celestiales ha resultado que para los amantes de la astronomía es sencillamente algo único que sólo se presencia una vez en la vida, pues para el siguiente con todos estos elementos, tendrá que pasar más de un siglo para que vuelva a ocurrir y por lo mismo sólo quienes lleguen a cumplir más de ciento y pico e años, será posible volverlo a presenciar. Mientras que para los creyentes de las profecías bíblicas y demás, el fenómeno es una señal del fin de los tiempos con todo lo que ello implica, y para esto no falta quien tome con absoluta seriedad el asunto igual a como ocurrió con el fin y el principio del milenio. Y existe una tercera teoría que para los especuladores de la conspiración es la verdadera y real, o sea la que obedece realmente a la neta celestial y trata de que el fenómeno celeste, anticipa la llegada de Nibiru a la Tierra.

Ah, ¿verdad? ¿Y qué es Nibiru? Lo busqué en los amplio océanos de internet y resulta que en la mitología de Babilonia, Nibiru era un cuerpo celeste asociado con el dios Marduk y significa “lugar que cruza” o “lugar de transición”, si bien en muchos textos babilonios se identifica con el planeta Júpiter, aunque en la tablilla 5 de la Enûma Elish se asocia con la estrella polar. El caso es que así las cosas, no ha faltado quien asocie luna ensangrentada, la cercanía de Marte y el Nibiru con lo que está ocurriendo en México desde el aún reciente domingo electoral.

A partir del día que AMLO festejó su triunfo muchas cosas han cambiado y muchas otras se nos prospecta que habrán de ocurrir en ese cambio radical que él nos propone a los mexicanos que habrá de gobernar a partir de diciembre próximo. Por ejemplo, nos hemos topado a diario y hasta varias veces al día con los augurios del paso certero y seguro que se tiene para acabar con la corrupción; también con las predicciones de la austeridad y ahorro gubernamental que habrá de instaurarse entre la gente que él asuma y habrán de acompañarlo en su cruzada dentro del gobierno; tenemos también los pronósticos de la descentralización de las secretarías de estado en su periplo por diversas ciudades de la república. Y más allá de todo esto, está la prometida cuarta transformación. Esto, en realidad, es algo que se nos venía proponiendo desde su campaña, y aunque no está del todo claro, el hoy virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador al hablar de cuarta transformación probablemente nos propone una nueva Constitución, así como vino ocurriendo en las tres constituciones de México, en 1824, 1857 y 1917, al ocurrir la Independencia, la Reforma y la Revolución, respectivamente. Esta cuarta transformación podría ser (y así lo están viendo los que saben leer el futuro) la derivada del fenómeno compuesto por el eclipse lunar, por la luna ensangrentada, por la cercanía de Marte y por la llegada del Nibiru a la tierra. A todo esto, se le sumarían el cambio de régimen y la cuarta transformación.

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