Hay nubes de crisis en la economía

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La estabilidad de la economía mexicana corre peligro por tres razones: la fragilidad de las finanzas públicas, las promesas de gasto de Andrés Manuel López Obrador y la turbulencia que sin duda existirá por la guerra comercial desatada por Estados Unidos, incluida la incertidumbre por el Tratado de Libre Comercio.

Al país le costó décadas encontrar la estabilidad económica luego de las crisis de los 70s y 80s y si ahora se rompe, podríamos caer de nuevo en esos ciclos mortales de inflación-devaluación-inflación. La clave de dicha estabilidad ha sido el equilibrio en las finanzas públicas, aunque en este sexenio dicho equilibrio se ha mantenido en buena medida gracias al aumento de la deuda, porque aunque los ingresos han crecido por un enorme esfuerzo recaudatorio, las necesidades de gasto han aumentado más rápido.

En el momento de preparar el Paquete Económico 2019, el equipo de López Obrador se topará con el hecho de que las presiones de gasto son enormes, los ingresos no crecerán sin una reforma tributaria que amplíe la recaudación, y que si se suelta la válvula, la deuda pública volverá a crecer enloquecidamente. A las presiones que ya existen deben sumarse las promesas de gasto hechas en campaña por Andrés Manuel López Obrador.

Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda, ya debe haberse dado cuenta de que por muchas medidas de austeridad que se tomen, nunca serán suficientes para hacer frente al aumento en las pensiones de los adultos mayores, del subsidio a los ninis, para financiar los proyectos de infraestructura que tiene López Obrador en mente y ni siquiera para comprar los árboles que piensa sembrar en el sureste del país. Simplemente, los ahorros probablemente lleguen a algo así como 100 mil millones de pesos, siendo optimistas y los aumentos en el gasto es probable que superen los 500 mil millones de pesos.

Si a los problemas internos les sumamos la turbulencia que se producirá en los mercados internacionales debido a la guerra comercial iniciada por Donald Trump y a la posibilidad de que el TLCAN se hunda en las locuras del mandatario estadunidense, será claro que estamos en un problema.

Romper la estabilidad significa sencillamente abrir la puerta al empobrecimiento de más mexicanos porque habrá una mayor inflación y la economía crecerá menos.
López Obrador tiene la mayoría que se necesita para hacer una reforma fiscal que generalice el IVA; pero no lo hará porque va contra su pensamiento. Él ha dicho que no habrá aumento “generalizado” de impuestos, lo cual podría significar que puede aumentar los impuestos al grupo de mayores ingresos, pero no alcanzaría. Por donde se le vea, el país tiene un severo problema de ingresos y enormes necesidades de gasto. El petróleo ya no es la solución, porque no lo tenemos y el endeudamiento tiene un techo ya muy cerca.

López Obrador debe prepararse para tener días difíciles, para tomar decisiones que no quisiera o para hacer frente a la realidad de que cuando él llegó, estalló la crisis económica, pese a que él no la provocó. Simplemente, recibió una economía colgada con alfileres y nos los reemplazó por clavos.

Hasta el próximo lunes y mientras, no deje de seguirme en mi página de FB, Perspectivas de Luis Enrique Mercado.

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