La insoportable vaguedad del Peje

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Por como pintan las cosas en ese galimatías de residencias, amparos, encuestas dilatadas, pugnas interpartidistas, búsqueda de rentabilidad electoral, interpretación sui generis de la democracia, el triunvirato de morenitos, pececitos y trabajadorcitos andan de la greña. Y no es para menos, los están haciendo sufrir. Y si bien, que más que menos, es previsible que los suspirantes crean que se les irá acomodando en esa especie de pirámide del poder por la que se han ido encaramando, sólo algún ingenuo –que no falta— puede dar por seguro que si no es exactamente su quimera la que se le realizará, habrá oportunidad de colarse en el pentagrama político estatal.

Cuando el dedo privilegiado del mesías señale a quien le obsequiará la tan anhelada nominación, por lo menos tres de ellos harán su puchero, si no es que cuatro, porque no olvidemos que hay un gemelo por ahí que también anda en busca de hueso. El destino de esos tres, en estricto orden descendente, debiera ser la facilona, o sea la plurinominal, en el senado y en el congreso federal. ¿Y usted se imagina a esos personajes, bien obedientes, aceptar así como así el reparto que siga haciendo el dedito mágico, que diga, democrático del Peje?¡Hasta los gemelos podrían comportarse como Caín! Y no digamos los demás que vienen todos disque súper “respaldados” por sus respectivos patrones del triunvirato de fuerzas políticas.

Podemos suponer también que en ese reparto tan democrático que está proyectando el Peje, vislumbra a uno que otro morelense y ¿por qué no? a un tepiteño, dentro de su ya semi armado gabinete. Si el futbolista ya expresó su sueño guajiro de que el Peje lo convierta en canciller, ¿por qué no habría de concedérsele y con ello evitarle problemas legales de residencia ficticia, amparos y tonterías de esa naturaleza? Sería una forma elegantemente diplomática de quitarlo del camino, sin quitarlo en realidad, si bien no hay que perder de vista lo que el futbolista podría restarle de votos al no aparecer en la boleta electoral. Porque ese es en realidad el meollo del asunto: ¿Cuántos votos suma uno y cuántos podría sumar otro en esta que sí va a ser la madre de todas las elecciones?

Y si a esas vamos, ¿cuántos votos le aportaría al Peje Martínez Garrigós, así se le sumara el gemelo? Ellos dicen que muchos, quizá porque la rechifla sonora que reciben a cada presentación pública la interpretan como vítores y votos. Allá cada quien con su fantasía y con su encuesta particular.

El tiempo y el dedo del Peje deben estarles jugando malas pasadas a todos aquellos colgados de la pirámide y del pentagrama. Puros tés de tila, dicen que les recomendaron para aguantar este jalón. Jalón que soportan porque saben que no hay de otra en la democracia pejista, así se empeñen en llamarle “disciplina”.

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