El súper megalomano y sus émulos

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COLUMNISTAS_NADIA PIEMONTE hasta la cocina
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Trump ve venir complots en su contra. Por ser quien es, esos complots son la madre de todos los complots. Porque hay que notar lo que ya dijo: a él es a quien le están haciendo la cacería de brujas más grande mundo. Los periodistas lo están acosando como nunca a nadie. El es el más perseguido, el más acusado.

El es protagonista de la más grande caza que haya padecido un político de Estados Unidos. Es el más victimizado de la historia. Jactancioso en la expresión más amplia, Trump, a cuatro meses de haber tomado posesión como presidente de Estados Unidos, ha pisado los umbrales del juicio político.

Y en tan corto plazo se ha enemistado con media docena de países; ha dejado con la mano extendida a la primera ministra alemana Angela Merkel; le ha colgado el teléfono al premier australiano; ha amenazado a México una y otra vez con el muro en la frontera, muro que lo apartará de los “bad hombres” y acalambra al país con cancelar el tratado comercial entre Estados Unidos, Canadá y México… Y bueno, lo que falta.

Ese monumento a la megalomanía, miente con el mayor descaro, se contradice, deja sin respuesta a sus interlocutores, muestra una ignorancia supina, carece de cortesía alguna para el prójimo y no hay más que observar el rostro de su tercera esposa Melania, para interpretar cómo le debe ir a esa mujer, casada con ese deleznable personaje… Para mal de la humanidad el comportamiento de Trump ha sido imitado y eso ha provocado el surgimiento de émulos domésticos, si bien en algunos casos el trumpismo ha venido tan sólo a exacerbar ese trumpito que algunos llevaban en su interior y sólo necesitaban un estímulo para dejarlo asomar.

Andrés Manuel López Obrador podría ser el más claro ejemplar a nivel nacional de los megalómanos domésticos. Y todavía más cercano, en Morelos tenemos al rector de la UAEM Alejandro Vera, constante en el lloriqueo persecutorio; en escabullirse de los señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación respecto al manejo millonario confuso y arbitrario en la universidad, que está recibiendo del gobierno morelense una cantidad que es casi lo doble de lo que recibió su antecesor; y en su informe anual, se dedica a hablar de los demás, de los malos, de los que lo persiguen, de los que no lo quieren.

¿Y el dinero dónde quedó? ¿Cuándo dejará en claro las cuentas de la UAEM, de ese dinero que es público y por tanto, del que debe rendir cuentas claras?