GOBERNABILIDAD Y MÁS COORDINACIÓN

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Teóricamente existen tres principales elementos de la gobernabilidad: 1) La virtud y la tradición de la “razón de estado”, la cual pone énfasis en la eficacia/eficiencia del poder político y de la gestión gubernamental; 2) La legitimidad y el buen gobierno, vinculados a la obligación gubernamental de proveer bienestar general, y 3) La capacidad de integrar a todos los actores para respaldar el proyecto nacional o estatal y aglutinar a los grupos de presión hacia el establecimiento de alianzas con los principales integrantes de la clase política. La gobernabilidad se fortalece cuando se instrumentan mecanismos de negociación y solución de conflictos.

A poco más de seis meses de que concluya la administración de Graco Ramírez puedo afirmar que, con sus bemoles, los tres factores fueron atendidos y sostenidos. En el tercero fue donde más altibajos se presentaron, pero solo con un reducido grupo de opositores, a quienes los observadores políticos encuadramos dentro del “Pacto del Bife”. Me refiero a los actores políticos reunidos algún día en el restaurante “El Rincón del Bife” alrededor del titular de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro. Más allá de esos personajes, la mayoría metidos hoy de lleno en el proceso electoral de 2018, no hubo otros opositores de peso específico y efecto multiplicador.

Ningún gobernador, entre los 10 que he visto pasar por la titularidad del Poder Ejecutivo a partir de 1973 cuando me inicié en el periodismo morelense, consiguió integrar a todos los actores políticos para respaldar sus proyectos. Los grupos de presión, debido a su naturaleza, deben mantenerse en la oposición, o dejarían de serlo.

La experiencia de Morelos durante el pasado lustro y en el gobierno de Graco Ramírez, es que los detractores le hicieron lo que el viento a Juárez. Recientemente hubo alguien que quiso hacer alharaca en el contexto electoral, a fin de sacar raja mediática, sin conseguirlo. Al contrario: se ahorcó con su propia lengua y hoy corre el riesgo de no cristalizar una importante postulación de Morena a presidente municipal. Me refiero al protagónico Gerardo Becerra, vocero de lo que queda de la CMMC.

Desde octubre de 2012, a escasos días de que Graco Ramírez tomase posesión, me he referido a las principales vulnerabilidades del régimen, entre las cuales siempre han destacado el descontrol de la violencia. De alguna forma u otra, la violencia ha sido sometida y no se sitúa a los niveles de Tamaulipas, Guerrero, Jalisco, Nayarit y ahora Guanajuato. Cuernavaca ya no se encuentra en las ciudades más violentas del país.

Nunca se ha detonado una crisis de legitimidad en el uso de los instrumentos coercitivos del gobierno, aunque todavía falta mucho por hacer para fortalecer las instituciones de prevención del delito y de procuración e impartición de justicia. Quienes continúen al frente de los órganos del sistema estatal de seguridad pública tendrán que redoblar esfuerzos y superar los resultados conseguidos hasta hoy para enfrentar la percepción social sobre la justicia que, según su óptica, se sigue vendiendo al mejor postor. Aún existen ciudadanos que no creen en las leyes.

Ha sido difícil para él, pero desde el inicio de su administración, Graco Ramírez se ha esforzado por evitar la erosión en la figura del gobernador, manteniendo viva la posibilidad de establecer acuerdos fundamentales para evitar disputas sobre el modelo de desarrollo que Morelos debía asumir. Quienes se integraron al “Pacto del Bife” nunca se prestaron al diálogo y véanlos ahora, aprovechando cualesquier oportunidad para llamar la atención mediática, a ver si alguien les concede espacios. El proceso electoral los ha colocado poco a poco en su nivel de ignominia.

MÁS COORDINACIÓN EN MORELOS

Con el fin de mantener la gobernabilidad hacia las elecciones del presente año, el gobernador de Morelos se reunió ayer con todos los delegados y representantes de las dependencias federales, quienes reiteraron su compromiso para trabajar de manera coordinada, mantener la gobernabilidad y actuar con apego a la ley para garantizar el desarrollo del proceso electoral y hacer que prevalezca la voluntad democrática de los morelenses.

Asimismo, todos se comprometieron a continuar avanzando en el proceso de reconstrucción de las viviendas, escuelas e infraestructura dañadas por el sismo del pasado 19 de septiembre y concluir las obras que en este momento están en proceso, antes de que terminen las actuales administraciones Estatal y Federal.

El ambiente del encuentro fue de cordialidad y unidad. Graco Ramírez y los representantes de las dependencias federales, encabezados por Juan Salgado Brito, sostuvieron una reunión de trabajo en la Residencia Oficial del Jefe del Poder Ejecutivo, en donde los principales temas fueron: gobernabilidad, reconstrucción y conclusión de proyectos de desarrollo.

Algo muy importante fue el compromiso de la SEDATU para acelerar el proceso de reconstrucción de viviendas, para que lo antes posible las familias damnificadas recuperen su patrimonio; así como la terminación de las escuelas, para que éstas estén listas para el siguiente ciclo escolar. Y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) acordó que entre mayo y junio serán terminadas las autopistas La Pera-Cuautla y Siglo XXI y el Puente Apatlaco, que conecta con el Aeropuerto Internacional de Cuernavaca. Así que las administraciones graquista y peñista se perfilan hacia la conclusión de los periodos históricos respectivos redoblando esfuerzos. Que todo sea por el bien de Morelos.

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