sábado, 24 agosto, 2019
Hasta la Cocina Opinión

FLOR DE UN DIA

Ya llegó el día. El día de las cifras escalofriantes de mujeres muertas, violadas, acosadas, maltratadas… El día de re-confirmar que a paridad de trabajo, disparidad de salarios y los hombres siguen ganando más… El día de admitir que en materia legal las mujeres seguimos padeciendo injusticias por el simple hecho de serlo, porque pese a que en la legislación local y federal se ha avanzado el cambio cultural sigue sin darse… El día que, otra vez, tengamos que resignarnos y esperar a que el lento proceso de transformación siga su curso atortugado… El día, entonces, de seguir esperando que se renueven las estructuras, las dinámicas y el profundo arraigo cultural que impiden los cambios sustanciales para esa igualdad de derechos y libertades que decretó la ONU desde 1975 y que se conmemora en buena parte del mundo cada 8 de marzo.

Conmemoración sin mucho que festejar para un sinnúmero de mujeres cuya condición sigue siendo profundamente desigual a la del hombre. Aunque ya entrados en la conmemoración lo que puede festejarse es que 2018 significa estar un año más cerca de lo lejos que aún se vislumbra la posibilidad de alcanzar esa igualdad a la que las mujeres aspiramos hace ya decenios.

Sin embargo otro 8 de marzo nos alcanzó y por tanto preparémonos especialmente para los discursos de los políticos y los aspirantes a políticos que, por supuesto, no faltarán en un día como hoy y que, podemos apostarlo, les vendrá como anillo al dedo a todos los muchos trepados en la carrera para algún puesto de elección popular. Cada uno aprovechará los micrófonos para su propio lucimiento y hasta se dará a refrescarnos algunos de los datos estadísticos que confirman la condición de desigualdad que sigue existiendo para el género. Prometerán y reprometerán abundantemente, copiando de discursos de sus antecesores; dirán que en ningún momento le hicieron zancadillas a las mujeres que aspiraron a la candidatura que él ostenta y no faltará quien asegurará porcentajes altísimos de mujeres en “su” gobierno. Y esperará aplausos ahora y… votos después. Y más tarde, el olvido de lo prometido.

No faltará quien nos regale una flor, ni quien nos la diga. Tampoco faltará quien nos asegure que para él no sólo el 8 de marzo, sino “todos los días” son días de la mujer. Habrá quien se sienta marginado y una vez más, proteste porque no hay un día para el hombre. Y podría apostar que hasta habrá quien eche lagrimitas recordando el maltrato, la vejación, uno que otro golpe a alguna o a todas las mujeres que en algún momento lo acompañaron su vida… ¿sí o no, Cuau?
Todo eso en un día en que, como ha ocurrido en celebraciones como esta, escucharemos historias vividas por mujeres que habrán de confirmarnos que la desigualdad sigue y se nos darán datos fehacientes de que así es. Pero para quien se sienta agobiado desde la mañana, le diremos que se anime, que no olvide que esto dura un solo día. Para mañana, todo se habrá olvidado y a lo de siempre… que falta todo un año para el próximo 8 de marzo.

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