FALTA DE AGUA EN CUERNAVACA

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Para demostrar a ustedes, gentiles lectores, la incapacidad del ex futbolista Cuauhtémoc Blanco para gobernar, transcribiré parte de mi columna del 15 de diciembre de 2016, cuando el entonces alcalde de Cuernavaca no dejaba de culpar a otros (de hecho, lo sigue haciendo) de sus dislates cometidos al frente del gobierno municipal.

Resulta que en ese tiempo, tal como acontece hoy en día, la ciudad padecía una gravísima escasez de agua potable, debido a la corrupción y pésimo manejo operativo del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca, mejor conocido por las siglas SAPAC.

Inconformes por la situación, habitantes de varias colonias situadas en las inmediaciones de los Patios de la Estación bloquearon durante varias horas la transitada avenida Plan de Ayala.

Presionado por las circunstancias, Blanco se atrevió a declarar lo siguiente, que ustedes pueden encontrar en las hemerotecas: “Por ser una persona conocida, se quieren subir al ring conmigo solo para salir en la fotografía”. Y añadió: “Anteriormente no aparecía nadie y hoy salen varios en mi contra. Y como les estorbo me están chingue y chingue, una y otra vez, pero no van a poder conmigo. ¡No van a poder conmigo!”.

Tocante a la obstrucción de la citada vía de comunicación, el ex seleccionado nacional abrió otra vez la boca para espetar: “Quien mandó taponar las tuberías fue (Rodrigo) Gayosso”. Sin embargo, el mismísimo director del SAPAC (ya no está), José Pérez Torres, desmintió a su jefe superior inmediato, indicando que la falta de suministro de agua en la zona se debió a obras de introducción de drenaje y roturas en la red de distribución, atribuibles a personal del propio organismo operador.

Sobra afirmar que Cuauhtémoc Blanco, además de padecer soberbia, comenzaba a proyectar el peligroso delirio persecutorio que le acompaña hasta el día de hoy, cuando exige custodia especial del Ejército Mexicano, tal como la tuvo en 2015 durante varias semanas. La mera neta, señoras y señores, el edil con licencia y candidato a la gubernatura por la coalición Morena-PT-PES, es un inepto. No sirve para la función pública y ni siquiera conoce Morelos, la entidad que pretende gobernar.

EL AGUA Y LA CONSTITUCIÓN

A mediados de febrero de 2017 se repitió la crisis del agua.

Antes de continuar recordaré lo que indica el tercer párrafo del artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley”.

Al respecto diré que el 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de la ONU reconoció el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que “un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos”.

La Resolución exhorta a los Estados y organizaciones internacionales a proporcionar recursos financieros, a propiciar la capacitación y la transferencia de tecnología para ayudar a los países, en particular a los países en vías de desarrollo, a proporcionar el suministro de agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos.

Infortunadamente para la ciudadanía de Cuernavaca, el problema para el SAPAC, plagado de corrupción como ha estado y continúa, es que también se sumó al quebranto de garantías constitucionales. Pero esas graves omisiones no le importan a Cuauhtémoc Blanco quien, disponiendo de una licencia temporal para dejar la alcaldía a cargo de Denisse Arizmendi, anda de viaje por los Estados Unidos, sin importarle la actual crisis del agua, ni el ineficiente otorgamiento de servicios públicos municipales.

A Blanco no le interesa Morelos, lo cual exhibió el 4 de mayo de 2017.

La recurrente crisis del agua potable en Cuernavaca confirmó que el ex futbolista no supo dónde se metía cuando engañó al electorado con documentos falsos de residencia en nuestra capital. Incrustado a fuerzas por el PSD en la vida pública cuernavacense con el objetivo de mantener su registro durante el proceso electoral de 2015, el “Temo” jamás supuso que estaría fuera de su zona de confort caracterizada por los excesos, el lujo, las transas, la buena vida, las damas, el chupe y el despilfarro. Todo ello a pesar de ser originario de una de las zonas más populares de CDMX. Y pasó a sufrir las consecuencias de estar sobre un terreno minado, en circunstancias tan propias de la política.

Seguro estoy de que el edil desconoce dónde están situadas cada una de las fuentes de abastecimiento operadas por el SAPAC. Ni siquiera ha de conocer la ubicación de los 30 pozos que en mayo del año pasado dejaron de recibir el suministro de energía eléctrica por la CFE.

Tampoco supo a cuánto ascendía el adeudo histórico y reciente de ese organismo descentralizado con la paraestatal, pues entrevistado por Morelos Habla afirmó que el pasivo asciende a “20, 25, 30 millones de pesos”.

Y vino lo peor. En la misma entrevista con Morelos Habla declaró que los cuernavacenses deben aprender a “bañarse a jicarazos” (como en Tepito) para ahorrar agua y enfrentar la escasez. No era posible, amables lectores, tal grado de estupidez. No creo que se le haya quitado.