AGUAS CON TRAMPOSOS Y NEFASTOS

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Estamos viviendo la era en la que todo es discutible. Esta, por ejemplo, fue sin duda la semana de la discusión sobre ese incomprensible veredicto de los magistrados confusos y que en onda bizarra, determinaron decirle que sí al Bronco después de que las autoridades electorales le habían dicho que no, por evidentemente tramposo. La trampa mayor es que los magistrados no dijeron que no había hecho trampa, en eso ni se metieron, sino en que no tuvo ese derecho de derechos que resulta ser el debido proceso. O sea: no hay derecho que valga.

Y no sé por qué viene a la mente Florence Casséz, no porque el caso tuviese similitud, pues a ella la acusaban de secuestradora y al Bronco de tramposo, sino que en uno y en otro caso, a los juzgadores aparentemente se les olvidó algo fundamental en los litigios legales, que es llevar el debido proceso. Y así, ni Florence la francesa permaneció en la cárcel purgando una pena por la que se le acusó y juzgó, ni el Bronco estará fuera de las boletas electorales el próximo 1 de julio. Los dos, sin similitud de causa más que en un capítulo de sus historias totalmente divergentes, son triunfadores ante la ley. Ley que a estas alturas no queda más remedio que tachar de…mal…¿qué? ¿mal interpretada? ¿mal explicada? ¿simplemente mal hecha desde su origen, o se mal parida?

Cualquiera de las interrogantes anteriores podrían ser o no ser ciertas. O, como seguramente dirá el Bronco, “el que digan que esto es muy polémico está por discutirse”. Y mientras son peras o manzanas, el Bronco polemiza también con el Peje, el que las cacha todas, y le promete ir por él y eso sí, que se cuide porque allá va; si bien esta es otra historia y como hemos visto, le sirve al Peje únicamente para seguir manejando los micrófonos a su antojo.

Y de historia en historia y mientras escuchábamos las solemnes estupideces de Trump que nos mueven a dudar de si ponernos a temblar o a rezar ante el giro que está tomando los acontecimientos en el tema de Siria, que no es poco decir, porque mucho se mencionan mísiles y demás armas aterradoras, a las que por lo visto, Trump se cree simplemente inmune… O estas historias que nos mueven a creer que los tramposos son bienvenidos en el mundo político mexicano, las encuestas nos advierten que entre muchas, hay otra barbaridad posible y nos presentan la fotografía esa de “si hoy fuera 1 de julio, mire usted lo que ocurriría en Morelos”.

Fotografía realmente espeluznante. O sea el vivir la pesadilla que creíamos era un sueño. O, parafraseando a Monterroso: despertar y comprobar que el futbolista sigue seguirá ahí…
Afortunadamente estamos lejos del domingo electoral. Afortunadamente estamos a tiempo para decirnos “aguas”: no permitamos castigarnos nosotros mismos de esa manera. Afortunadamente hay cosas que pueden hacerse para impedir que ese panorama nefasto se cierna sobre nosotros. Porque además seríamos nosotros mismos quienes nos acarrearíamos ese castigo mediante las elecciones y votando de manera consciente o inconsciente en contracorriente a nuestros intereses.

Tengamos presente lo que está ocurriendo con ese personaje enfermo que ha resultado ser Trump, cuyo voto popular lo llevó a gobernar y con ello a ceñir tremendo nubarrón sobre los demás pueblos, especialmente sobre México, cuyo desprecio manifiesto es innegable.

¡Aguas! (invocadas especialmente porque el futbolista nos las manda a cuentagotas)

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