Extorsión en Cuernavaca

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Inspectores del ayuntamiento llegan con los sellos de clausura bajo el brazo, argumentan impuestos o sanciones inexistentes, pero al final proponen un arreglo

Rayando en lo burdo para la extorsión, pero con una bien estructurada red de cobros, el Área de Inspectores del ayuntamiento de Cuernavaca es evidencia clara de la corrupción, que lesiona lo mismo al vendedor ambulante que a las más prestigiadas empresas, llegando incluso a imponer cuotas diarias.

En el último año, la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Cuernavaca ha registrado al menos 40 intentos de extorsión, por parte de servidores públicos de la Dirección de Gobernación Municipal; dicha cantidad es la que denuncia, pero un número indeterminado prefiere guardar silencio y pagar.

_dsc0059-copia“Estamos hablando de inspectores que no hacen uso adecuado de sus funciones. Tenemos testimonios de algunos abusos de inspectores que llegan buscando cobrar impuestos y sanciones inexistentes, ni siquiera son creativos, sino burdos”, dijo Alejandro Uribe García, presidente del organismo en Cuernavaca.

En entrevista, agregó que estos actos deshonestos se registran a lo largo y ancho de la capital: “Llegan pidiendo desde la licencia de funcionamiento y tratando de amedrentar, incluso traen el sello de clausura abajo del brazo. Si hay un faltante en los documentos o no está el titular del negocio, amenazan con clausurar y piden que se les dé una cantidad para que no se les clausure”.

Ejemplificó que si falta una licencia para un anuncio, los inspectores hacen una cuenta muy grande, de 10 mil a 12 mil pesos, provocando que el comerciante -quien desconoce si es cierto- se preocupa y accede a un arreglo. “Le dicen que si les dan cuatro mil pesos, ellos van a pugnar porque ya no les moleste nadie. Si no accede al pago, regresan al día siguiente a poner los sellos y presionado al comerciante”, apuntó Uribe García.

LA MENTIRA

Conforme las denuncias recibidas, desde la primera visita de un inspector se lleva a cabo una clausura, cuando la normatividad lo prohíbe, todo con tal de obtener dinero lo más rápido posible y sin que trascienda. Así, las sanciones a giros blancos son por ruido o supuestas quejas ciudadanas, cuando este rubro le corresponde a la Secretaria de Desarrollo Sustentable; ejemplo de ello, son las actas de clausura o las infracciones mal requisitadas (en poder de este medio) por conceptos diferentes al origen de la inspección.

Incluso, la papelería impresa no tiene injerencia del Área de Informática, como lo marca el Manual de Procedimientos, con un folio manual (fácil de manipular), por lo que las actas de sanción pueden salir del área al destajo, para presionar al contribuyente. De hecho, son mínmas las sanciones que cumplen con las normas y son sólo para justificar el trabajo.

A LOS GOLPES

Esta red de corrupción también afecta al comercio ambulante, con quienes las exigencias monetarias y presiones han llegado a los golpes. El 7 de diciembre, un carretillero -vendedor ambulante de dulces típicos, que por temor a represalias prefirió omitir su nombre- se enfrentó físicamente con uno de dichos inspectores, en la calle de Arista.

En un escrito que dirigido a la Contraloría, señaló que el hecho se originó por negarse a pagar “derecho de piso”. “Le pido encarecidamente su apoyo, ya que en el trayecto de mi trabajo he tenido inconvenientes con un supervisor de Gobernación de vía pública, del cual tengo el nombre Andrés Gama Ascencio, quien se dice Encargado del Turno Vespertino, y me exige 150 pesos por semana para permitirme vender en el centro de la ciudad, mandándome dos supervisores a solicitarme el pago, con nombres Rafael Fajardo Barrientos y Jorge Tovar Celis y que de no pagar, me harían una detención”.

“Confirmando el día de ayer sus amenazas, queriéndome hacer una retención (y que) por intervención de los ciudadanos se vio truncada. Momentos más tarde, por órdenes de Andrés Gama Ascencio, llegó el supervisor Mauricio Santiago a golpearme, lo cual únicamente me defendí de la agresión”. El texto remata advirtiendo que este no es un caso aislado: “No soy el único a quien le piden esta cuota”.

LA AGRESIÓN

Un vendedor de dulces típicos denunció que dos supervisores le solicitaban dinero para dejarlo en paz, al negarse al pago llegó un tercero para agredirlo, por lo cual se defendió. Señala que no es el único caso.

Las cuotas

Mientras algunos inspectores piden hasta 12 mil pesos al mes a los valet parking, otros recorren las pequeñas tiendas de colonias populares, pero todos con el objetivo de sacar dinero:

  • En las pequeñas tiendas, los funcionarios municipales llegan a cobrar infracciones menores hasta en dos mil 200 pesos, pidiendo luego mil 500 pesos para solucionarlo. Se dice que la encargada de ello es Adelaida Morales.
  • Trascendió que dueños de discotecas, quienes adeudan hasta cuatro años en licencias, deben desembolsar unos cuatro mil pesos semanales para evitar aparatosos operativos, los cuales alejan a los clientes por semanas.
  • De todo ello hay múltiples actas presentadas ante la Contraloría, la Dirección de Gobernación Municipal y al mismo secretario del ayuntamiento capitalino, Guillermo Arroyo, sin embargo no hay respuesta hasta la fecha.